En los últimos años, con las leyes de educación, la enseñanza del griego clásico ha de competir con tres materias más en el Bachillerato, y no solamente eso, sino que además han de ser quince los estudiantes que deseen cursarla.
El griego clásico es la lengua europea más antigua de Europa, elegante, equilibrada y proporcionada con más de tres mil años de historia con la que se plasmaron los primeros escritos filosóficos de la mano de Demócrito o de Platón; las primeras obras literarias europeas con Homero, Hesíodo, Sófocles y Eurípides además de la economía, la democracia, la medicina con Hipócrates y las matemáticas con Pitágoras.
El griego clásico es una asignatura en la que todo el mundo debería instruirse por los valores y conocimientos que supone, a pesar de que la mayoría de la sociedad cavila que el estudio de la lengua griega no tiene utilidad hoy en día. Pero ¿se han parado ustedes a pensar que, en el fondo, somos griegos? En efecto, la civilización y la lengua griega sobrevive en nosotros.
Estudiar griego clásico tiene múltiples ventajas como, por ejemplo, facilitar la compresión de las lenguas romances cuyas raíces léxicas provienen, en su mayoría, del griego clásico; comprender las nociones de historia, economía, medicina, matemáticas, filosofía, democracia, teología y literatura.
En conclusión, el griego ayuda a formar a un buen estudiante para que conozca su propia lengua, su legado cultural, a florecer y a pensar por sí mismo. En una sociedad capitalista como la nuestra, se pretende que la gente no piense por sí misma y, por ello, se desprestigia estas asignaturas. Desde mi punto de vista, los políticos, sean de un partido o de otro, deberían pensar el daño que les hacen a los estudiantes por no proteger y ayudar a estas asignaturas. ¡Anímate!
Iván | 27/03/2018