El próximo jueves el edificio del Senado en Madrid acogerá la III Conferencia de Presidentes que reunirá al jefe del Ejecutivo central, José Luis Rodríguez Zapatero, y a los presidentes autonómicos en sesión de mañana y tarde para tratar sobre el problema del agua en España, la inmigración y sobre investigación, desarrollo e innovación.
La III Conferencia de Presidentes comenzará a las diez y media de la mañana con la llegada de los responsables al Senado y una foto de familia en el antiguo Salón de Plenos, aunque el encuentro de trabajo tendrá lugar en el Salón de Pasos Perdidos de la Cámara Alta. La reunión estará precedida de una audiencia que el Rey ofrecerá en el Palacio Real. De este modo se evitará la incómoda situación que se produjo en la segunda conferencia, cuando Don Juan Carlos estuvo esperando durante casi dos horas a que los presidentes llegaran a la comida en el Palacio Real y evitará las protestas de algunos de los presidentes autonómicos que aquella vez se quejaron del poco tiempo de que dispusieron para exponer sus puntos de vista sobre asuntos de los que se trató.
Según apuntaron a la agencia Ical fuentes del Palacio de La Moncloa, desmintiendo las acusaciones de dirigentes del PP acerca de la falta de información sobre esta cumbre de presidentes, el Ejecutivo central se ha puesto en contacto con las Comunidades Autónomas hasta en cuatro ocasiones para informar de los contenidos de una reunión en la que Zapatero pondrá sobre la mesa «propuestas concretas» acerca de los tres grandes temas objeto de debate.
En concreto, las mismas fuentes explicaron que el primer contacto fue el 20 de diciembre para notificar vía fax y por carta que la cumbre tendría lugar el 11 de enero. Después, el 29 de diciembre, el director del gabinete del presidente envió a las CCAAtres documentos, uno por cada tema que fueron ampliados el pasado 5 de enero a través de un tercer envío. Ese mismo día, el 5 de enero, la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, se dirigió a los presidentes para contestar a aquellos que habían solicitado la celebración previa de encuentros sectoriales, defendiendo en su misiva que estas deberían celebrarse después de la Conferencia. Esta fue, según Moncloa, la cuarta vez que el Gobierno se dirigió a las CCAA para diseñar la reunión.