Lamentos en los jugadores albaceteños por una derrota inmerecida.
El Albacete 2010 careció del aplomo necesario para derrotar al Maristas de Valencia, aunque mereció bastante mejor fortuna que el resultado obtenido al final de los 40 minutos, con tres lanzamientos al palo y numerosas oportunidades que no supo aprovechar.
El partido fue de ida y vuelta, y pronto comenzó a moverse con un primer gol cuando aún no se había cumplido el segundo minuto, tras una jugada al primer toque que Marcelo resolvió de espuela.
Aun así, el contratiempo no amilanó al Albacete FS, que comenzó a jugar al primer toque, con pases en corto, que le bastó para dar cuenta de la débil presión del cuadro valenciano que, dicho sea de paso, se mostró bastante alejado del nivel requerido para ser un aspirante al ascenso.
Gascó empezó a revestirse del papel salvador de su equipo, cuando evitó en dos intervenciones sendos goles de Isaac y Santi, y se alió con la fortuna cuando Hugo, sólo a dos metros de la portería, no acertó a empujar el balón al fondo de la red, o, tres minutos después, cuando José Luis, a pase de Isaac, le elevó el balón por encima estrellándose en la madera.
Otro remate de Paco, que estrelló en Gascó, fue el preludio del inmerecido 0-2, en uno de los contados contraataques con sentido del Maristas que Marcelo convirtió en gol.
El tanto desconcertó un tanto a los de Domingo Cuartero, pero los visitantes, muy lentos en la circulación del balón, no se aprovecharon del mismo antes de alcanzarse el intermedio.
EL PARTIDO ENLOQUECE. La segunda mitad resultó imprevisible, con un devenir que comenzó a los cinco minutos, cuando Paco fue expulsado por doble amonestación y el Maristas aprovechó la coyuntura para ensanchar aún más la diferencia en el marcador unos segundos después.
Cuando parecía que el partido estaba definitivamente muerto, Santi marcó por bajo el 1-3 y José Luis acertó en un golpe franco al borde del área (2-3), y todo ello, más otro remate a la madera del propio Santi, en un minuto.
El Maristas se vino abajo como un castillo de naipes, y los albaceteños vieron la puerta abierta al milagro. José Luis, de inmediato, no acertó a culminar un contraataque fulminante, al igual que Toni, o el propio Isaac, que envió al palo el tercer balón de la tarde.
La desgracia había hecho mella en un Albacete 2010 que cedió en un contraataque que Santi culminó con un autogol por su afán de cortar el último pase.
No lo merecieron, pero los albaceteños acumularon su enésima derrota.