Imagen de archivo de un partido del Villarrobledo.
El CP Villarrobledo continúa muy fuerte en casa. Desde la segunda jornada, no pierden en su terreno de juego y resulta significativo que los villarrobledenses han conseguido 30 de los 38 puntos que llevan en liga en su terreno de juego.
Los de Javi Bermúdez ya han accedido a la séptima posición de la tabla después de que ayer se impusieran por 1-0 al Hellín, tras un gol conseguido por Castillo en el minuto 65, en un partido de rivalidad muy igualado que finalmente se resolvió para el que, en el cómputo global, más lo intentó.
Los villarrobledenses a punto estuvieron de no saborear el triunfo, ya que a cinco minutos para el final, el colegiado Zafrilla Jiméne, señalaría un rigurosísimo penalti de Olmo a Casiano que Flavio, que debutaba ayer con el Villarrobledo, conseguiría detener a Jonás.
El partido se iniciaba con ligero dominio de los de Bermúdez. Quique Baraza dispararía sobre la meta de Galisteo, que atrapó el balón. Dos minutos después, los hellineros a punto estarían de marcar, pero el disparo de Casiano lo atraparía Flavio.
Los roblenses dominaban, pero el Hellín empezaría a sacar la cabeza a raíz del primer cuarto de hora. El partido se nivelaría mucho más: el Villarrobledo tenía serias dificultades para conseguir profundidad, mientras que el Hellín se apoyaba en Casiano para llevar el poco peligro que ocasionaba. De hecho en el minuto 30, Casiano dispara desde la frontal, Flavio despeja con apuros y la jugada posterior de Iván Luengo es anulada por fuera de juego.
Esta primera mitad de vaivenes, volvería a contar con el dominio de los locales en los últimos 10 minutos, aunque sin efectividad.
En la segunda parte, el Hellín dejó por completo el dominio del partido a los locales y Juan Arsenal dejaba solo a Casiano arriba, buscando las contras ante un Villarrobledo volcado.
Tras un buen susto con un potente disparo de Jonás, los roblenses anotaron el primer tanto y, a partir de ahí, tuvieron opciones a la contra, pero al no materialiarlas terminarían complicándose la vida, como en la jugada del penalti.
Después de éste, la única ocasión hellinera fue un disparo de Ciro, que Flavio envió a córner.