Fernando Alonso.
Como buen amante de la magia y la prestidigitación, el piloto español Fernando Alonso aspira a ofrecer un buen ramillete de trucos a Ferrari en el Mundial de Fórmula Uno, que arrancará este fin de semana con el Gran Premio que se celebrará en Bahrein.
El ovetense de 28 años ha llegado al prestigioso equipo italiano para tratar de escribir un apasionante nuevo capítulo en su carrera en la disciplina.
Su aterrizaje en el combinado tiene obvios paralelismos con el de Michael Schumacher, que debutó en la escudería hace 15 años.
Entonces, al igual que ocurre ahora, Ferrari se hizo con un competidor que se hallaba en un buen momento, y que ya había logrado previamente dos entorchados en un bloque dirigido por el italiano Flavio Briatore.
El alemán, quien acabó convirtiéndose en el piloto más exitoso de la historia del conjunto transalpino y de la Fórmula Uno, había triunfado con Benetton, y Alonso lo consiguió con Renault.
También se encuentran diferencias entre ambas estrellas. El asturiano habla español y ofrece un fluido manejo del italiano; el germano, que no ha podido resistirse a regresar al ‘gran circo’ con Mercedes a los 41 años, fue adorado por los ‘tifosi’, pero su clásica seriedad teutona siempre generó una barrera.
Alonso ya ha comenzado a percibir el cariño de la hinchada, y se prepara para enfrentarse a Schumacher en una de las luchas más atractivas de la campaña. El representante nacional ‘vive’ en la actualidad en Maranello, hasta hace poco el hogar del ‘Kaiser’.
Sin problemas. El español está cómodo en el equipo, al que define de una manera peculiar. «Es como una familia latina. La gente corre, grita, improvisa y tiene ideas sobre todo».
Alonso deberá sobreponerse a un dato rotundo en su contra. El último latino que se adjudicó un título con Ferrari fue el multicampeón argentino Juan Manuel Fangio, en 1956.
La primera pelea que el ovetense deberá ganar será contra su propio compañero, Felipe Massa. El brasileño superó al campeón de 2007, Kimi Raikkonen, en la mayor parte de las dos últimas temporadas. El ‘carioca’ se ve con opciones de vencer y no tiene intención alguna de permanecer en un rol secundario.
El sudamericano, quien todavía se está recuperando de las gravísimas heridas en la cabeza que sufrió en el Gran Premio de Hungría del año pasado, también es un hombre querido en Ferrari.
Si continúa progresando, constituirá un quebradero de cabeza para el asturiano. Puede que incluso llegue a contemplarse una situación tan tensa como la que el piloto patrio soportó durante su etapa en el conjunto McLaren. Allí, se midió al inglés Lewis Hamilton, quien disponía de un claro favoritismo dentro de los ‘boxes’.
Massa ha recalcado que Ferrari no necesita un salvador, como se ha ‘vendido’ la figura de Alonso en muchos medios de comunicación.
«Él ha ganado el Mundial dos veces, y siempre es positivo contar con buenos competidores en el equipo. De todos modos, para ser honestos, Michael Schumacher y yo hicimos un enorme trabajo en 2006, y con Kimi ocurrió lo mismo después. Ahora está otro compañero, aunque yo diría que aporta un nivel similar al anterior. Todo el mundo es batible en la Fórmula Uno, y Fernando también».
Adiós al calvario. Para el bicampeón nacional, ha supuesto un alivio su cambio de aires, aunque nunca lo admitirá en público por respeto a Renault.
La escuadra francesa le recibió con los brazos abiertos después de la tensión que había aguantado en el combinado de las ‘Flechas de plata’, pero jamás dispuso de un coche realmente competitivo.
Una dificultad añadida llegó con la investigación de la Federación Internacional de Automovilismo en relación al Gran Premio de Singapur de 2008. Se acabó demostrando que Nelsinho Piquet, su compañero de entonces, provocó un accidente para que él se llevara la victoria.
De cualquier manera, los malos momentos pasados han quedado olvidados, y el ‘F10’ que ha creado Ferrari parece un monoplaza potente. Alonso lo tiene todo a punto para volver a brillar.