Catalá observa, en un segundo plano, la lucha por el balón entre su compañero Hugo Mallo y Antonio López.
El central del Celta David Catalá se declaró ayer como «el gran perjudicado» de los incidentes que se vivieron en el túnel de vestuarios de Balaídos al finalizar el partido entre los celestes y el Albacete de la primera vuelta de la competición.
Pese a todo, Catalá aseguró en rueda de prensa que afronta el duelo del Carlos Belmonte «sin rencor», porque los jugadores del conjunto manchego «no» fueron los culpables de la sanción de cuatro partidos que le impuso el Comité de Competición.
«De este tema ya se ha hablado muchas veces y tampoco quiero entrar en más detalles porque ya me comí los cuatro partidos de sanción. El gran perjudicado he sido yo, pero no hay que darle más vueltas», insistió el futbolista celeste.
Para Catalá, «lo importante ahora es centrarse en el tema deportivo porque nos jugamos mucho este domingo», y por eso dijo que acudirá a Albacete «sin ánimo de rencor» porque los jugadores del conjunto manchego «no me hicieron nada».
«Es una cosa que pasó y el árbitro fue el único que se equivocó», añadió el defensa catalán, que en las últimas jornadas ha sido desplazado por Andrés Túñez del once inicial de Eusebio Sacristán.
David Catalá reconoció que está viviendo una situación «complicada» porque no estaba acostumbrado a ser suplente en los últimos años, aunque también aclaró que no se entregará y que continuará luchando por recuperar la titularidad.
«Es una situación complicada, porque venía de jugar prácticamente todo en los últimos dos años y ahora te ves relegado a estar en el banquillo. Puedes estar o no de acuerdo con el entrenador, pero lo que no puede hacer es bajar los brazos», recalcó.
ALBACETE. Sobre el decisivo encuentro del domingo contra el Albacete, el ex futbolista del Salamanca dijo que «es un partido que puede marcar mucho porque se trata de un rival directo y en el vestuario todos estamos convencidos de que lo vamos a sacar adelante».
Catalá, que jugó en el Alba, certificó que «ya no hay margen de error, porque nos encontramos en una situación complicada y ya urge una victoria» que, en caso de que llegue en el Carlos Belmonte, significaría dejar a su titular en «una situación complicada».