Andrés Iniesta recibe el calor de la gente a su llegada al acto que tuvo lugar en Albacete.
El Parque Abelardo Sánchez fue el lugar escogido para el homenaje que Albacete le brindó ayer al mejor futbolista del mundo, Andrés Iniesta, que siempre se ha mostrado orgulloso de ser de Fuentealbilla y albaceteño.
Unas 10.000 personas acudieron a pesar del tremendo calor, aunque la organización estimó la asistencia en torno a las 7.500. La nota negativa del acto la puso la mala organización del mismo ya que la larga lista de políticos que se apuntaron al evento, de uno y otro bando, colocaron a cientos de personas en la zona teóricamente restringida, lo que provocó numerosos problemas de seguridad en los que ni la Policía Local, ni la Nacional dieron abasto.
Quitado ese punto negro, el pueblo de Albacete se rindió a Iniesta, todo un ejemplo de futbolista tanto dentro como fuera del campo y un espejo en el que deberían mirarse todos los que empiezan en esto del fútbol, como así recordaron las máximas autoridades durante el acto, que fue presentado por el periodista albaceteño Luis Castelo.
Junto a Andrés Iniesta comparecieron la alcaldesa de Albacete, Carmen Oliver, el presidente de la Junta, José María Barreda y el presidente del Albacete Balompié, Rafael Candel, así como el presidente de las Cortes, Francisco Pardo.
Para empezar, una gran pantalla colocada en el escenario ofreció un vídeo donde se pudo ver a Iniesta marcando sus primeros goles con la camiseta del Albacete, hasta llegar al gol que le valió a España para ser campeona del Mundo y que desató la locura entre los asistentes.
La alcaldesa procedió a darle a Iniesta su nombramiento de Hijo Adoptivo de la ciudad, así como la medalla de oro de la misma y otro nombramiento, el de embajador de la Feria. Después fue el turno para el Albacete Balompié, que le otorgó al jugador su insignia de oro y brillantes, aunque en lugar de su presidente se la dieron dos jóvenes jugadores de su cantera «porque ellos son el Albacete», dijo Rafael Candel.
Iniesta correspondió a esos detalles con una camiseta firmada, que tanto Carmen Oliver como José María Barreda se pusieron en un acto que culminó con las palabras del jugador ante un enfervorecido pueblo de Albacete.