Alán Baró trata de irse de un rival mientras De la Cuesta le señala el camino correcto.
La competición no para en este arranque de la temporada y casi sin haber podido digerir el pobre debut liguero frente al Alcorcón y la eliminación de la Copa del Rey frente al Granada, el Albacete tiene ya la mirada en el partido que mañana deberá jugar ante el Villarreal B en tierras castellonenses.
Así, el Albacete entrenó ayer por la mañana en la Ciudad Deportiva, con un trabajo especial y menos intenso para los que jugaron la Copa el día anterior y algo más fuerte para el resto de la plantilla manchega.
Al finalizar la sesión, Alan Baró, que ha disputado como titular estos dos primeros encuentros, señalaba sobre el próximo encuentro que «ya ser vio el año pasado que el Villarreal B es un equipo que juega sin complejos y que es muy peligroso. De todas formas han cambiado bastante su plantilla y habrá que estudiarlos en estos dos días que nos quedan para preparar bien el partido».
Baró viene del Osasuna B, por lo que tiene fresco lo que es un filial y lo mucho que puede cambiar de una temporada a otra. «Es normal que tras un buen año el primer equipo e incluso otros equipos se hayan fijado en esos jugadores y muchos se hayan ido, bien al primer equipo o a otros destinos. Han incorporado mucha gente pero este tipo de clubes tienen buenos secretarios técnicos que ven a los jugadores y si están ahí será por algo», apuntó.
Baró ha jugado los dos partidos y podría volver a ser titular el sábado en Villarreal, aunque el jugador afirma que la plantilla está bien preparada físicamente para aguantar este fuerte ritmo impuesto por el calendario en el inicio de temporada. «Es verdad que la recuperación se acorta, pero el trabajo que hemos estado haciendo en la pretemporada ha sido para estar preparados y competir al máximo en cada partido. En el caso de que alguno de los que han jugado muchos minutos estuviera algo cansado hay otros compañeros para jugar y hacerlo igual o mejor».
EQUIPO SERIO. También es importante saber como está psicológicamente el vestuario, pues el inicio no ha sido, ni mucho menos, el deseado. Baró argumentó en este sentido que «los resultados no han sido los esperamos, pero en el partido de Copa, salvo cinco minutos antes del descanso, el equipo estuvo serio y dio la cara. Tenemos que centrarnos en los partidos que vienen, aprendiendo de los errores que hemos tenido e intentar mejorar en los aspectos en los que sea necesario hacerlo».
El gerundense jugó frente al Alcorcón como central y frente al Granada como pivote defensivo. El jugador afirmó sentirse cómodo en ambas posiciones y no tener preferencias. «En años anteriores ya tenía esa condición de poder jugar en el centro del campo o de defensa central. Para mí es algo bueno porque puedo aportar en cada una de las posiciones y mientras el míster cuente conmigo me da igual jugar en un sitio que en otro».