La propia ministra de Educación, Mercedes Cabrera, reconocía hace unos días en el Congreso de los Diputados que el fracaso escolar en nuestro país es muy alto, advirtiendo de que la continuar con esta tendencia la situación será insostenible en el futuro. La preocupación de la ministra está más que justificada, aunque buena parte de la responsabilidad es de su departamento, puesto que la media de fracaso escolar en el España ronda el 30 por ciento (el doble que la media europea), siendo en Castilla-La Mancha más sangrante aún, pues se cifra en un 32 por ciento. Ahora que acaba de arrancar el curso escolar, lo hizo el pasado lunes para Educación Infantil y Primaria y ayer para Secundaria y Bachillerato, es el momento más apropiado para hacer una reflexión en profundidad y poner en marcha los mecanismos que atajen este grave problema que puede llegar a ser insostenible..
Según los expertos, son muchos los motivos que pueden llevar al fracaso escolar y tienen su origen tanto en el individuo (trastornos de aprendizaje y emocionales, intelectuales...), la familia (escasa implicación) y, como no, el Gobierno. Respecto a éste último, no está de más recordar a la preocupada ministra que mientras que la inversión en Educación en nuestro país fue durante el pasado año del 4,6 por ciento del total del Producto Interior Bruto (PIB), la media europea se situó en un 6 por ciento. Más medios y recursos garantizan mayores porcentajes de éxito, algo que el Ministerio de Educación y el Ejecutivo deberían de tener muy en cuenta.
También habría que señalar como responsables, al menos en una parte, a los anteriores gobernantes, que han ido modificando el sistema educativo que se han encontrado al llegar al poder sin tener en cuenta las posibles consecuencias sobre los escolares. Así, en tan sólo 15 años ha habido tres sistemas educativos diferentes a los que los estudiantes, docentes y comunidad educativa, en general, se han tenido que ir amoldando como buenamente han podido y no lográndolo los escolares siempre.
La Unión Europea se ha propuesto como objetivo común para todos sus miembros que para 2010 (dentro de tres años) la media de fracaso escolar se sitúe en un 10 por ciento. Mucho tendrá que trabajar el Ministerio de Educación y mucho tendrán que cambiar las cosas para que se logre ese objetivo. Desde algunos sindicatos se apunta que sería todo un triunfo si para entonces España, incluida Castilla-La Mancha, obtuviera una media del 15 por ciento. Es una meta difícil, pero por la que se debería de apostar seriamente, puesto que los niños de hoy son los hombres de mañana y en sus manos queda el futuro.