El presidente del Gobierno y el líder de la oposición han mantenido la lucha contra los terroristas como una prioridad.
Todos los partidos políticos acogieron con cautela y escepticismo el anuncio de ETA de «no llevar a cabo acciones armadas ofensivas» y exigieron a la banda que se disuelva y cese definitivamente sus acciones terroristas. Por supuesto, los dos partidos mayoritarios lideraron este requerimiento, si bien, ni el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ni el líder de la oposición, Mariano Rajoy, se pronunciaron ayer al respecto.
Desde el Ejecutivo, el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, se apresuró en contactar con el Gabinete vasco y los portavoces parlamentarios, mientras analizaban con minuciosidad las imágenes que la banda cedió a la BBC y al diario Gara. Poco después de que se hiciera público el comunicado, fuentes de Presidencia explicaron que la reacción del inquilino de La Moncloa había sido templada, ya que consideró claramente insuficiente el gesto de la banda. «Le parece muy poco», apuntaron, «ya que no aporta nada nuevo».
Realmente, la reacción de todos los grupos se movió en la misma línea, con el escepticismo como denominador común. Al respecto, la Comisión Ejecutiva del PSE-EE sentenció que el anuncio de ETA es «absolutamente insuficiente» y cree que, por lo tanto, «defrauda a la sociedad vasca y a la propia Batasuna». Además, enfatizó que «la firmeza» que ha llevado a la actual situación al grupo armado será la respuesta a su «inconcreto y difuso» mensaje. También los socialistas catalanes apoyaron esta tesis e instaron a los asesinos a que anuncien su disolución, una afirmación que, desde Madrid, suscribió la secretaria de Organización Leire Pajín.
En el seno del PP y ante el silencio de Rajoy, fue el vicesecretario de Comunicación del PP, Esteban González Pons, uno de los encargado de transmitir el sentir general del grupo al pedir que «no se den demasiadas alas al anuncio de ETA de que no llevará a cabo acciones armadas», al tiempo que instó al Gobierno a que continúe su lucha contra la banda «persiguiendo, deteniendo y enviando a la cárcel a los terroristas». También se pronunció sobre esta noticia el vicesecretario general de Política Autonómica popular, Javier Arenas, que exigió asimismo la disolución de ETA y recordó que en su partido tienen ya experiencia de «altos el fuego y treguas por parte de la organización criminal» que «han terminado siempre igual: muy mal». También el conservador Pedro Sanz, presidente de La Rioja, enfatizó que «a los etarras no hay que hacerles caso, ya que no podemos caer en la trampa de lo que puede ser un chantaje».
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