El presidente del PNV, Íñigo Urkullu.
El presidente del PNV, Íñigo Urkullu, anunció ayer que su partido no negociará los Presupuestos Generales del Estado para 2011 si previamente no se «ejecuta» la transferencia al País Vasco de las políticas activas de empleo.
En una entrada en su blog, Urkullu subrayó que «para hablar de 2011 primero hay que cerrar el acuerdo de 2010», que recogía que el PSOE informaría al PNV de las negociaciones para la transferencia de las políticas activas de empleo, un compromiso que venció el miércoles, 1 de septiembre.
«Si se cumple el 10 pasaremos al 11; si no se cumple el 10, no pasaremos al 11», aseveró el nacionalista, quien sostuvo que el PNV es «contrario» a forzar un adelanto electoral «porque sí, por un ‘quítate tú para ponerme yo’», y que es partidario de hacer frente a la crisis iniciando el año con un presupuesto aprobado.
El presidente del Euzkadi Buru Batzar (EBB) -el órgano de dirección del PNV- lamentó que desde el acuerdo presupuestario del pasado año su partido no ha recibido «ni un solo papel» sobre las negociaciones de la transferencia de las políticas activas de empleo entre los Gobiernos central y vasco.
En su opinión, el hecho de que no se produzca el traspaso ahora, una vez superado el acuerdo temporal con el PNV, evidencia que son el PSOE y el PSE, con la «ayuda» del PP, los que «vetan» esa transferencia porque le da «vértigo» cumplir el Estatuto de Gernika y está «instalado» en el «café para todos», como si todas las autonomías fueran «iguales». Urkullu criticó al PSE-EE y al lehendakari, Patxi López, por decir que vigilarán las negociaciones entre el PNV y el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero. «López no quiere que el PNV llegue a acuerdo alguno porque a él políticamente no le interesa», dijo.
Urkullu consideró una «mezcla entre el esperpento y la desfachatez» que los socialistas y populares vascos califiquen de «chantaje» del PNV exigir al Gobierno el cumplimiento del Estatuto de Gernika.
Seguidamente, el político nacionalista calificó a López de «defensor de la centralidad» del Estado español por abogar por mantener la caja única de la Seguridad Social y le tachó de «lehendakari de saldo» por estar dispuesto a aceptar que la transferencia de las políticas activas de empleo se cuantifique en 315 millones de euros, frente a los más de 460 que demanda el PNV, «unas cifras que, según informaciones periodísticas, el propio Gobierno de Zapatero ha aceptado», según destacó el presidente del PNV.
Entretanto, desde Japón, donde se encuentra en visita oficial, Zapatero reclamó a los partidos políticos que abandonen los juegos tácticos en la negociación presupuestaria, pues entiende que está en juego mucho más que la estabilidad de su Gobierno. «Cuando estamos en un momento tan trascendente para consolidar la recuperación económica es el menos oportuno para las visiones tácticas de alcance partidista», sostuvo Zapatero rueda de prensa.
Previamente, el líder socialista se había reunido con empresarios españoles y nipones, quienes le pidieron que se aceleren las gestiones en torno a los acuerdos comerciales entre la UE y Japón.
Por su parte, el líder del PP, Mariano Rajoy, exigió a Zapatero que no rompa la caja única de la Seguridad Social con el objetivo de «mantenerse» al frente del Ejecutivo en la negociación con el PNV de los Presupuestos del Estado.
También habló de las cuentas públicas la vicepresidenta segunda y ministra de Economía, Elena Salgado, quien explicó que la subida fiscal en la que trabaja el Gobierno formará parte de las conversaciones con los grupos políticos en torno a los PGE, porque «no tendría sentido» que se convirtiera en un «impedimento» para sacar adelante las cuentas del próximo año.
Salgado afirmó que la intención del Gabinete es mandar una señal dirigida a que contribuyan más los que tienen más capacidad, aunque la idea está supeditada a la negociación parlamentaria.
Además, la ministra reiteró que los cambios fiscales no serán «significativos» para reducir el déficit, ya que sólo aportarán «cientos de millones» como máximo, frente a los cerca de 160.000 millones que aporta el conjunto de la recaudación impositiva.