Como si de una partida de ajedrez se tratase, los dos aspirantes a ocupar la Secretaría General del PSOE, así como sus respectivos equipos de colaboradores, realizaron ayer en Sevilla los últimos movimientos para asegurarse el jaque mate, la jugada ganadora, cuando se recuenten los votos de los delegados a partir de las dos de la tarde de hoy. Sin embargo, tras la primera jornada del Congreso Federal de la formación, ni Alfredo Pérez Rubalcaba ni Carme Chacón confían claramente en su victoria, porque saben que sus cifras de apoyo no se ajustan del todo a la realidad, pues numerosos delegados continúan indecisos y, otros tantos, no son sinceros al hablar del sentido de su papeleta.
Debido a esto, ayer fue un día ajetreado para los partidarios de ambos candidatos, que pasaron directamente a los contactos personales, federación a federación, como ya sucediera en la cita nacional en la que Zapatero salió elegido como secretario general.
Mientras, los dos exministros departían con unos y otros, e incluso, entre ellos, pues el protocolo hizo que tuvieran que sentarse juntos en la mesa de la Ejecutiva que preside el encuentro sevillano. Con la corrección política que exigía el momento, los dos aspirantes se saludaron con dos fríos besos al coincidir en sus respectivos lugares, aunque antes habían mantenido las distancias.
Tras las primeras intervenciones en el Congreso, tanto Rubalcaba como Chacón compartieron comedor con los militantes en vez de sentarse en la mesa reservada para los puestos de mando de la formación socialista, en lo que pareció un movimiento más de esa campaña electoral que no se cerrará hasta hoy mismo.
Antes de que los delegados, 956 exactamente, ejerzan su derecho de forma individual, directa y secreta, aunque en el Congreso del año 2000 se llegase a identificar con claridad quiénes decantaron la balanza a favor de Zapatero, los aspirantes tienen una cita fundamental en la que ambos tienen puestas sus últimas esperanzas: la intervención ante los representantes de las distintas federaciones.
En un encuentro nacional marcado por la indecisión y la incertidumbre, el fondo y la forma de los discursos finales de los aspirantes pueden decantar esos sufragios necesarios para alzarse con la victoria final. Ambos lo saben y, por ello, llevan tiempo redactando y puliendo unas palabras que podrían llevarles, directamente, al liderazgo del PSOE.
Cuentas que no cuadran. Cuando se abran las urnas, pasado el mediodía de hoy, 956 delegados ejercerán su derecho al voto. Según el equipo de Rubalcaba, el exministro del Interior cuenta con el apoyo de unos 506 representantes, lo que le daría la mayoría necesaria para ganar. Los partidarios de Chacón, sin embargo, aseguran que la antigua titular de Defensa tiene alrededor de 500 votos, lo que, también, le permitiría convertirse en la próxima secretaria general del partido.
Las cuentas no salen, principalmente, en Andalucía, Cataluña, Madrid, Extremadura y Castilla-La Mancha, regiones que ambos aspirantes defienden que les guardan fidelidad y que les apoyarán de forma masiva.