Imagen de las Jornadas de Exaltación del Tambor.
La recreación del instante de silencio que todos los años tiene lugar en la Semana Santa hellinera, cuando la Dolorosa se encuentra frente a Cristo Resucitado, puso fin al programa de actividades de las XXV Jornadas Nacionales de Exaltación al Tambor y el Bombo.
El acto se desarrolló en una plaza de la Iglesia totalmente llena de tamborileros, como lo estaban igualmente las calles adyacentes de El Sol y Rabal.
Guiados por la advertencia de tres cohetes luminosos para prevenir, parar y volver a redoblar, los miles de asistentes colaboraron a la hora de dar toda la espectacularidad a un momento que resultó absolutamente impresionante.
Después, la tamborada continuó desarrollándose por unas calles atestadas que hicieron de la ciudad un clamor.
En la mañana de ayer, las delegaciones asistentes comenzaban la vuelta a sus respectivas localidades, poniéndose el punto y final a un fin de semana que ha sido sumamente intenso.
En un primer balance cabe resaltar, además de la multitudinaria participación, que el sábado alcanzó sus cotas más elevadas, que todos los actos oficiales se han desarrollado de acuerdo a la planificación prevista por el Ayuntamiento, cuyas diferentes áreas de servicio han colaborado de manera importante para alcanzar el éxito. Otro tanto puede decirse de las personas, en torno a 150 voluntarios, movilizados por la Asociación de Peñas, para acompañar a las representaciones llegadas de fuera y prestar su apoyo en las diferentes actividades previstas. De igual manera, el operativo de seguridad, integrado por las fuerzas del orden y los servicios de emergencias, han efectuado un eficaz trabajo. La cita en 2011 será en Albalate del Arzopispo (Teruel).