Miles de personas acudieron a despedir a la Patrona.
Entre el ajetreo ferial de la mañana, con los camiones de reparto abasteciendo los puestos de comida y el personal de limpieza inmerso en sus labores, el corazón del Recinto Ferial se convirtió en un remanso de silencio. Más de 3.500 personas, según los cálculos realizados por la Policía Local, se dieron cita en la misa para despedir a la Virgen de Los Llanos, Patrona de la ciudad, que se trasladaba de su capilla en estos magníficos redondeles, en los que ha pasado estos diez días festivos, hasta la capilla del Ayuntamiento, donde esperará hasta el 7 de septiembre de 2010.
La Patrona ha sido la protagonista de esta Feria. Un año más han sido miles y miles los albaceteños que han acudido frente a ella. Francisco Hurtado, presidente de la Federación de Vecinos de Albacete, comentaba, en sus palabras al inicio de la ceremonia religiosa, en la que la FAVA colaboró activamente, que «han pasado más de 2.000 personas por la misa diaria que se ha realizado en la Capilla y, a lo largo de la Feria, han sido más de 70.000 los ciudadanos que se han acercado a saludarla». Algo que, comentó Hurtado, acredita que la Virgen «sigue siendo la reina indiscutible de la Feria».
Tanto es así que hizo el último guiño: aguantar la lluvia hasta que finalizara tan multitudinario acto. Incluso el obispo de la Diócesis Albaceteña, Ciriaco Benavente Mateos, se mostró esperanzado, antes de iniciar la ceremonia religiosa, de que «este cielo plomizo siga siendo clemente con nosotros y nos regale con la lluvia en otro momento, que tanto la necesitamos».
Toque folclórico. Fue una misa alegre, participativa, y con el tradicional toque folclórico que le puso la rondalla, con los cánticos manchegos tanto al inicio, como entre las lecturas y el evangelio, en las ofrendas o a la hora de la comunión, en la que participaron, entre seminaristas y sacerdotes concelebrantes, una docena de religiosos que facilitaron el reparto.
Monseñor Ciriaco Benavente reveló que, en alguno de los momentos que ha pasado por la Capilla de la Patrona, el interrogante que se planteó fue intentar averiguar «qué significa esta imagen pequeñita en medio de tanto ruido, trubamulta y jaleo». Un jolgorio que, por otra parte, reconoció que es el lógico que implican los días de fiesta como los que Albacete ha disfrutado.
«Pensaba -respondió el obispo a su pregunta, que, aunque sea tan pequeña e insignificante, incluso en estos intensos días de Feria, la Virgen tiene un altar en el corazón de muchos albaceteños». Fue, incluso, más allá al asegurar que «sé que muchos la lleváis esculpida con cinceles en lo más profundo de vuestro corazón», dijo.
Por eso, reclamó a todos los asistentes, «a los que estáis más cerca del altar, a la Corporación, que está aquí delante, y a los que estáis allá, junto a la Puerta de Hierros», que imiten la actitud de servicio de la Santísima Virgen.
«No es lo mismo tener una actitud de servicio que convertir a los demás en siervos porque, al hacerlo, los rebajamos, los utilizamos, los humillamos» y ha sido precisamente ese afán de hacer siervos a los demás la causa de muchas desigualdades. «Tras el egoísmo y la exaltación del yo a costa de los demás están todas las guerras y la destrucción que en el mundo ha sido».
Tras el sermón, la ceremonia continuó con las peticiones -por la Iglesia, los albaceteños, por una ciudad más justa y solidaria, por los enfermos, los jóvenes, los pobres «de cualquier tipo» y las peñas y asociaciones que han hecho posible esta Feria- y con las ofrendas. La colecta, con la que el año se recaudaron 2.007 euros que se destinaron a la Delegación Diocesana de Misiones, este año servirá para los proyectos de Cáritas. El multitudinario acto finalizó con el Himno a la Virgen y el regreso de ésta al Consistorio, acompañada por miles de ciudadanos y por la Banda Sinfónica que, en su 150 aniversario, amenizó el trayecto.
Emoción y anécdotas. Lo participativo del acto de despedida de la Patrona de la Feria y de su traslado al Ayuntamiento no se quedó sólo en la impresionante asistencia de albaceteños. Quedó patente especialmente en hechos que dieron muestra del carácter abierto de la ceremonia. Como ya viene siendo habitual, un devoto ciudadano volvió a subir al altar para leer la poesía que «por cuarto o quinto año» le escribió a la Virgen. Tan nervioso se puso que en los vítores finales pidió por la ciudad, la provincia y la región, y fue uno de los sacerdotes quien apuntilló: ¡Viva la Virgen de Los Llanos!, convirtiéndose en la anécdota de la jornada.
También se dio lectura a la de José Miguel, Josemi, como lo conoce mucha gente. Un joven creyente, discapacitado en silla de ruedas, que acompaña a la Virgen de Los Llanos en multitud de ocasiones. Su poesía fue leída y arrancó a los asistentes un cariñoso aplauso de agradecimiento. Tras el acto, muchos fueron los que se acercaron a llevarse las flores que estos días han permanecido junto a la Patrona.
El paro sube en 32.800 personas en el segundo trimestre
¿Prohibición de toros en Madrid?
Martín-Peñato: "Es una maniobra puramente política"
Carla Bruni, de rodaje con Woody Allen
Norte y sur con sol y altas temperaturas
El hombre más viejo de Tokio lleva 30 años muerto
Maradona se siente
La Edad Media en un rincón de Burgos
Natalya Stepanets, la mamá más guapa de Rusia
Maradona se ve forzado a dejar la selección argentina