Varias personas en el exterior de la plaza de toros durante esta Feria.
Los vecinos que viven en el entorno ferial califican la Feria de este año como «tranquila» y sin tener que lamentar ningún incidente de gravedad. Durante los 10 días festivos, «el barrio cambia por completo y está vivo las 24 horas del día», consideró la presidenta de la asociación de vecinos, Carmen Sánchez, afirmando, que un año más, hacen un balance positivo.
Acostumbrados a las molestias que les pueden provocar los ruidos de las atracciones y de la gente que visita la Feria, manifestaron que parece, incluso, que este año la contaminación acústica ha sido menor que en otras ediciones.
No obstante, se quejan de los botellones que se han desarrollado cada día en los alrededores de la plaza de toros, y no sólo por los ruidos y el escándalo que han tenido que aguantar los ciudadanos que viven en el entorno, sino por la suciedad y los malos olores que esta actividad provoca.
Carmen Sánchez indicó que los participantes en el botellón «se han meado en todas partes y han llegado a forzar portales» para introducirse en el interior y orinar en ellos. En algunas ocasiones, los vecinos se tenían que enfrentar con algunos jóvenes para poder entrar en su casa, y ha habido ciudadanos que han decidido hacer guardia para que nadie miccionara en su portal.
Sánchez defendió que los jóvenes tienen que divertirse y reconoció que este problema es difícil de solucionar, pero consideró que habría que tomar medidas para intentar controlar el botellón, una actividad que ha llegado a congregar a más de 10.000 jóvenes en una noche, añadió. Carmen Sánchez afirmó que, según le han informado algunos vecinos, la policía ha puesto multas a aquellos que meaban en la calle (la sanción por este motivo asciende a unos 151 euros), pero no ha sido suficiente para evitar que siga ocurriendo.
La presidenta de la asociación vecinal de Feria puntualizó que los vecinos de la zona lo que peor llevan es que «nuestro barrio sea el urinario de la ciudad». En este sentido, declaró que el mal olor que producen los orines no lo han tenido que soportar como otros años, pues los servicios de limpieza se han puesto manos a la obra y «cuando salíamos de casa por la mañana, olía al producto que echaban cuando limpian».
Carmen Sánchez declaró que desde las instituciones deben «coger el toro por los cuernos» y «como no sea una con una medida drástica, va a ser difícil que este problema se solucione».
Limpieza. La limpieza este año en el entorno del Recinto Ferial «ha sido mayor» que en otras ediciones, señaló la presidenta vecinal, destacando que «los servicios de limpieza han funcionado muy bien».
Como ocurre en todas las fiestas, mientras unos se divierten a otros les toca trabajar. Y esto es lo que ha ocurrido con los empleados de la limpieza, que han puesto todo de su parte para intentar que los vecinos de la zona y también los visitantes encontraran la Feria lo más limpia posible, pues, como recordó Carmen Sánchez, el barrio está vivo mañana, tarde y noche y hay que dar cobertura a todos los que pasan por el Recinto Ferial durante los 10 días festivos.
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