Imagen de un saqueo en un supermercado de la localidad de Concepción, donde vive Inés Picazo.
Tras varios días en tensión y sin tener noticias de forma directa la familia de Inés Picazo, una albaceteña natural de Navas de Jorquera que desde hace 11 años reside en Chile, país donde ha nacido su hijo de dos años y medio y del que es natural su marido, lograba contactar telefónicamente ayer con ella, a través del teléfono de una vecina de Concepción, ciudad en la que vive Inés, donde trabaja como profesora de Ciencias Políticas de la Universidad.
Poco después de que Inés consiguiera, por fin, hablar con su hermana Ana María en Navas de Jorquera, gracias al teléfono de su vecina, porque ni el de su casa ni su móvil (o celular como dicen allí) funcionan, La Tribuna conseguía también ponerse en contacto telefónico con esta albaceteña superviviente del terremoto.
No obstante, previamente, su hermana Ana María Picazo, consiguió tener noticias el lunes por la mañana, de forma indirecta a través de su cuñado, el marido de Inés, que se encontraba de viaje en Madrid, de que tanto Inés como el niño estaban bien.
Inés Picazo, que acababa de levantarse cuando contactamos con ella, debido a la diferencia horaria con España, recordaba esos momentos iniciales del terremoto como «un ruido desgarrador, como si la tierra se rompe, largo, estremecedor, muy ruidoso».
Afortunadamente, su casa, como decía, es sólida y con una buena estructura y tan sólo «ha sufrido algunas fisuras», aunque, por supuesto, «la vajilla, la cristalería y los libros se cayeron». Eso sí, manifiesta que inmediatamente la luz se fue, se cortó el agua, el gas y todas las comunicaciones, y después, durante 24 horas, las réplicas del seísmo fueron constantes y muy fuertes, «hasta hace un minuto de hablar contigo hemos tenido réplicas, pero ya van decayendo», concluyó.
Todos los vecinos salieron a la calle y esperaron a que amaneciera escuchando la emisora local de radio Bio-bio, que era la única que funcionaba.
Un «desastre» y una «tragedia nacional», así calificaba la albaceteña residente en Concepción (Chile) lo ocurrido, porque apuntó que algunas «comunas costeras de Concepción han desaparecido». De hecho, informó que su marido y ella tienen un negocio en una zona de la costa y «la verdad es que no tenemos noticias de lo que ha ocurrido y si realmente el maremoto se ha llevado las casas turísticas y el restaurante que tenemos en la costa».
La suerte, entre comillas, de todo esto, decía Inés Picazo «es que el terremoto ocurrió por la noche, lo cual ha evitado que haya más víctimas», lo que también ha motivado que los niños, como el suyo y los de los vecinos, como a esa hora estaban dormidos, «estaban como choqueados (impresionados) y ni lloraban, te abrazan, porque no sabían lo que pasa».
La vida diaria se ha parado y con ello la vida universitaria, aseguraba Inés, que, de momento, desconoce cuando se restablecerán las clases y volverá a la Universidad, incluso comentaba que ella vive junto al campus «y la Facultad de Químicas salió ardiendo fruto del terremoto».
LOS SAQUEOS. Pero sin duda, su peor experiencia y lo más triste para Chile es la reacción de la gente ante la tragedia, saqueando comercios, farmacias y todo lo que hallan a su paso, incendiando establecimientos enteros. De hecho, Inés Picazo afirma que «no queda nada, no hay provisiones porque se las han llevado los saqueadores, hasta que no se restablezcan las comuniones con Santiago y se vuelva a abastecer a la población estamos funcionando gracias a la solidaridad de los vecinos».
Este comportamiento, agregó la albaceteña desde Concepción, «hizo que se gestara en poco tiempo un grado de inseguridad tal que los vecinos temíamos porque pudieran asaltar nuestras casas», lo que motivó que los militares tuvieran que salir a las calles, «incluso los vecinos nos hemos organizado, con barricadas y códigos en la calle para poder identificar a la gente ya que no hay luz, y hay toque de queda desde las 8 de la noche hasta las 12 de la mañana del día siguiente». Una experiencia ésta última que Inés Picazo califica de «impresionante» y máxime teniendo en cuenta que «yo llegué a Chile siendo un país democrático, pero todo esto recordaba al golpe militar».
No sabe cuándo restablecerán los servicios básicos, aunque confiaba en que «el agua la den hoy (por ayer)», ni cuando llegará su marido, cree que la semana próxima, porque «está difícil volver».
LA FERIA. Inés Picazo lleva muchos años alejada de Albacete, y de su pueblo natal, la localidad de Navas de Jorquera. Se marchó a Francia a estudiar Ciencias Políticas, realizando también en este país el doctorado. También estuvo viviendo un año en Canadá, porque compagina su labor docente con la investigadora.
Eso sí, «por suerte», como dice ella, procura volver un par de veces al año (en verano y también Navidad) a su pueblo. En junio próximo, aprovechando que tiene en España un congreso, volverá a Albacete.
El año pasado, según relató, tuvo la oportunidad de traer a su hijo a la Feria de Albacete, para que la conociera, algo que asegura «me encanta». Este año espera también poder estar aquí para la celebración de ese III Centenario de la Confirmación de la Feria.
OTROS TERREMOTOS. En estos días se comentaba, apuntó Inés Picazo, que Chile ya vivió, hace precisamente 50 años, el mayor terremoto que se ha producido en el mundo. Hace otros 25 se produjo otro, también de grandes proporciones, en Santiago de Chile.
Esto hace que este país cuente con construcciones muy sólidas que a diferencia de lo que ocurre en otros países asolados por catástrofes naturales parecidas, aquí ha hecho que los daños sean menores y también las víctimas.
Y es que, «en Chile existe una normativa muy rígida para construir y hacer edificios antisísmicos», algo que, sin embargo, ahora se ha visto que se ha incumplido, «porque fruto de los constructores especuladores, edificios entregados hace apenas un año o unos meses tienen grandes fallos estructurales o se han caído con el terremoto».
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