Imagen de archivo de un grupo de escolares, junto a varios padres, que acceden a uno de los colegios de la capital.
Desde hace ya meses, la concejala de Educación y portavoz de IU, Rosario Gualda, ha venido defendiendo la necesidad de habilitar itinerarios seguros para que los escolares vayan al colegio. Ayer, por fin, daba a conocer el inicio del proceso, un hecho por el que reconoció «estar emocionada», por el empeño de esta formación política en sacarlo adelante.
«Será un proceso a largo plazo, que puede implicar a muchas personas y que, aunque está impulsado por la Concejalía de Educación, debe ser asumido por cada colegio para abordar las medidas y actuaciones más convenientes», advirtió asimismo Gualda.
La intención fundamental es «analizar» los hábitos de los escolares en su movilidad diaria y «modificarlos para que el trayecto a pie que realizan sea más seguro» y complementarlo «modificando la fisonomía de los accesos a los centros escolares».
En definitiva, se abre un proceso de reflexión que parte de la toma en consideración de muchas recomendaciones europeas y de distintas adhesiones del Consistorio a acciones y proyectos.
«Debe quedar claro que este proyecto no tiene como objetivo eliminar el tráfico de las calles», insistió Rosario Gualda, «sino que pretende que cada centro eduque en otro tipo de movilidad a sus alumnos y, también a los padres, a la comunidad educativa, a todos, porque es un proyecto de movilidad y de vecindad».
DOS FASES. La concejala de Educación concretó que ‘Camino al colé’ (que se ha llamado así en referencia al camino como trayecto y como primera persona singular del verbo caminar) se va a desarrollar en dos fases. La primera de ellas, que se prolongará a lo largo de este curso escolar, ya ha comenzado y «pretende generar una reflexión común sobre los actuales itinerarios y sensibilizar acerca de otros tipos de movilidad».
De esta forma, ya lo conocen los directores de los centros y la FAPA y «pronto se lo explicaremos al Centro de Profesores y Recursos, la FAVA, el resto de la comunidad educativa, el equipo redactor del POM, Policía Local y las concejalías de Movilidad, Medio Ambiente y Participación, que deben estar necesariamente implicadas».
El siguiente paso será ofrecer una jornada práctica en la que se darán a conocer experiencias que ya se están aplicando en otras ciudades, como Barcelona o San Sebastián. Y se completará con un paso que va a empezar «a lo largo de este mes», dijo Gualda, y que implicará, por un lado, que a los 12.500 escolares de la capital les llegue un cuestionario en el que «tendrán que indicar por dónde van a sus colegios tanto andando como en coche y dibujarlo en un plano». Sus resultados se analizarán de forma paralela a los que se obtengan de un trabajo de campo en el que están participando 14 trabajadores del Plan de Choque que están estudiando el entorno de los 45 colegios de la ciudad. «Vamos a informar también a los IES por si quieren sumarse», dijo.
La segunda fase, prevista para el curso 2010-2011, implicará «realizar las propuestas de mejora que puedan llevarse a la práctica», en las que participará, no sólo cada centro educativo, sino el máximo número de colectivos sociales, aportando iniciativas.
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