Imagen de archivos de familiares de los dos militares fallecidos en el Yak-42 en una visita al cementerio albaceteño.
El Juzgado de Instrucción número 2 de Zaragoza ha condenado a la compañía aérea Ukranian Mediterranean Airlines (UM Air), a la contratista alemana Chapman Freebom y a la reaseguradora Busin Joint Stoch Insurance, por el accidente del avión Yakolev-42, ocurrido el 26 de mayo del 2002 en Trabzon (Turquía), en el que fallecieron 62 militares españoles, entre ellos dos albaceteños, el cabo Ferrer y el sargento Tornero, al pago de 6,125 millones de euros de indemnización a sus familias.
Un fallo, por otra parte, que para el que fuera cuñado del cabo Ferrer, Antonio Redondo, lejos de extrañar era el «que esperábamos pues es muy similar al anterior», no en vano el juicio que ha dado lugar a esta sentencia y que se celebró, como es conocido, del 1 al 4 del pasado mes de febrero (a la primera sesión asistió precisamente Redondo), tal y como ha recordado el familiar de Ferrer, es el segundo que se celebra por esta vía una vez que la Audiencia de Zaragoza estimó el recurso de la contratista antes mencionada declarando nula las actuaciones que se había hecho, incluida la primera vista, por entender que esta empresa no había sido debidamente emplazada. En esa ocasión «las compañías responsables del vuelo fueron sentenciadas al pago de unos 10 millones de euros a las familias de los fallecidos».
No obstante, aunque habrá que esperar hasta que pase el fin de semana para que las familias se reúnan en Madrid con sus letrados estudien la resolución y decidan si presentan o no el correspondiente recurso, para Redondo, lo positivo de esta sentencia es que «por segunda vez los peritos y los técnicos han demostrado ante los tribunales, y ante dos jueces diferentes, no sólo que el vuelo era civil sino también y lo que es más significativo para nosotros, que el avión no tenía que volar y que la tripulación no estaba preparada, o dicho de otra manera se actúo con negligencia pues el aparato no disponía de los requisitos mínimos exigidos por la aviación ya que para empezar y sólo por citar un ejemplo, las cajas negras no funcionaban».
Lo de menos. El resto, puntualizó, lo de la indemnización, o mejor dicho, lo del «dinero es lo que menos nos preocupa, más aún nos da igual y de hecho en la familia ni hablamos de ello porque, repito es una cuestión secundaria, y si nos viene alguna ayuda que venga para mi suegra, que es la que peor lo está pasando, ya que el accidente fue hace casi ocho años y llevamos ya unos cuantos años pleiteando, demás de otras cuestiones». La familia del cabo Ferrer es una de las 42 que formaron la Asociación de Familiares Yakolev 42, personada, por otra parte, en este proceso por unos mismos letrados. Dentro de esta Asociación no está por contra la del otro albaceteño fallecido, el sargento Tornero.
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