Tres meses menos una semana es lo que ha estado cerrada al tráfico una de las arterias más concurridas de la capital, la calle San Julián y Feria, que se ha visto sometida a un intensa operación de cirugía estética para lucir, más bella que nunca, de cara al III Centenario de la confirmación de la Feria de Albacete.
Se le ha hecho un lavado de tripas -renovando saneamiento-, se le han perfilado las formas -ensanchando las aceras para dar más espacio a los peatones y el justo a los vehículos-, se le ha practicado un severo lifting -dando como resultado una calle de rasante única, con aceras y calzada a la misma altura- y se ha trabajado en su aspecto más luminoso, con nuevos puntos de luz y lámparas de bajo consumo para más ahorro.
Todo ello ha dado como resultado una calle con sensación de más amplitud y en la que se han garantizado las condiciones de seguridad para los peatones con la colocación de bolardos, la señalización horizontal (pasos de peatones) y con la colocación de más semáforos de los que había.
En su primer día de confluencia de coches y peatones por esta calle, los comentarios de estos últimos eran más que positivos. Los carritos de compra, los de bebés y las personas en silla de ruedas han visto eliminada por completo la dificultad que le imponen los bordillos sin rebajes.
Aún así, hay algún "pero", como el que planteaba Ana Quintanilla, ex presidenta de Cocemfe y presidenta de la Federación Luna (Asociación para la Promoción de la Mujer y la Niña con Discapacidad), en relación al semáforo, antes inexistente, que se ha colocado junto al paso de peatones de la esquina de las calles Feria y Zapateros. «Creo que no deberían haber colocado este semáforo aquí porque este paso de cebra lo teníamos ganado los peatones y ahora vamos a tener que volver a repartir tiempos; además, se ha puesto demasiado cerca y no hay casi distancia de frenado», puso de relieve esta ciudadana.
El nuevo aspecto de las calles San Julián y Feria, ya finalizada prácticamente hasta la altura del Recinto Ferial (a falta de los últimos retoques, en los que se afanaban ayer los trabajadores, como la pintura de los pasos), contrasta con el que todavía padecen calles anexas, y con mucha necesidad de atención, como El Callejón de las Portadas, arreglado únicamente el tramo de la esquina con la calle Feria. El resto sigue, como siempre se han quejado los vecinos, con parches y desperfectos.
La consecuencia principal de esta reapertura ha sido, además, la vuelta de los autobuses de las líneas A, B y C a su recorrido original, recuperando el uso de las paradas de Martínez Villena y de la Catedral. De esta forma, se elimina la parada alternativa que utilizaban en la calle del Tinte.