Una niña, mientras le realizan un electroencefalograma.
Cuando una persona sufre al menos dos crisis epilépticas de manera espontánea se considera que tiene epilepsia, una enfermedad crónica y de la en la mayoría de los casos no se conocen sus causas que se produce porque una parte del cerebro o todo a la vez produce una descarta eléctrica anormal.
Sin embargo, el diagnóstico de esta enfermedad cuando no cursa con los síntomas característicos de las crisis epilépticos resulta difícil de fijar, y muchas personas están años sin saber que padecen esta patología.
Así lo indicó el neurólogo encargado de la consulta específica que sobre epilepsia funciona en el Complejo Hospitalario Universitario de Albacete, David Sopelana Garay, que señaló que la incidencia de esta enfermedad se sitúa entre el 0,5 y el 1% de la población, lo que extrapolado al área de Salud de Albacete hace que entre 3.000 y 4.000 albaceteños padecen epilepsia, «aunque no todos son tratados en las consultas de Neurología, porque muchos con el tratamiento farmacológico llevan una vida lo más normalizada posible».
Aunque generalmente los pacientes que padecen este trastorno suelen acudir a los servicios de Urgencias, también muchos llegan a las consultas de Neurología desde las consultas de Atención Primaria o Pediatría.
Son muchas las causas tanto genéticas o adquiridas que pueden motivar la aparición de trastornos epilépticos, desde las causas de nacimiento que por motivos genéticos dan lugar a síndromes epilépticos o simplemente que el cerebro tiene una sensibilidad especial a tener crisis epilépticas; hasta las lesiones cerebrales, bien congénitas o que como un infarto cerebral se producen a lo largo de la vida. «Todo dependerá del momento de la vida en que aparezcan los síntomas, porque si se producen en niños lo normal es que la causa sea genética, mientras que si aparece en ancianos, la causa fundamental es por enfermedades cerebro-vasculares y si es en jóvenes lo normal es que la causa sean traumatismos cranoencefálicos o tumores.
También el abuso del alcohol o de las drogas o de fármacos antipsicóticos puede desencadenar, en opinión del doctor Sopelana, una crisis epiléptica, pero puntual, «ya que si dejan de tomar alcohol u otras sustancias dejarán de tener crisis epilépticas, de ahí que estos casos no sean considerados como casos de epilepsia.
picos de incidencia. Dos son las edades de la vida en la que con mayor frecuencia aparecen casos de epilepsia, en los niños, por problemas genéticos o durante el parto o simple predisposición genética, y en las personas mayores, que es cuando se produce otro pico de la enfermedad, debido a la enfermedad vascular cerebral.
El doctor Sopelana se refirió a los síntomas más leves de la epilepsia que pueden pasar desapercibidos, como esos momentos en los que la persona queda desconectada de su entorno (si dura cinco minutos la persona que está en su entorno se da cuenta, pero sí es cuestión de segundos ni siquiera el afectado se percata de lo que le está ocurriendo); sensaciones raras de olor o sabor extraño; movimientos raros y breves por la noche; o que se le duerma transitoriamente un lado del cuerpo. En los niños las llamadas ausencias se pueden confundir con distracciones del pequeño. Por ello, no hay que obsesionarse pero sí estar atentos y si se observa algo raro consultar con el especialista.
Hoy por hoy la enfermedad de la epilepsia no tiene curación, a pesar de los avances en fármacos que se están produciendo que han multiplicado por tres las posibilidades de tratamiento. Esto hace que este trastorno sea crónico, ya que bien las causas no se conocen o su causa es genética y por tanto no se puede curar.
Las dos terceras partes de los pacientes que tienen epilepsia con el tratamiento que se les administra en las consultas de Neurología se controlan y pueden llevar una vida casi normal, según informó el doctor David Sopelana, del servicio de Neurología del CHUA, «porque si bien tienen que llevar de por vida un tratamiento no llegan a sufrir crisis».
Eso sí, tienen una serie de limitaciones de tipo legal, por ejemplo los pacientes con epilepsia no pueden ser pilotos de avión.
Sin embargo, una tercera parte de los pacientes, los que tienen lo que se conoce como epilepsia refractaria, sí que tienen una vida más limitada e invalidante, porque son pacientes que sufren crisis epilépticas de forma continua, y además, tienen los efectos secundarios de las medicaciones.
Estos pacientes tienen muchos problemas sociales «porque estos pacientes más graves, muchos son inválidos funcionales, y existe muy poco entendimiento de estos pacientes por parte de la sociedad y en particular de las empresas, porque son gente joven, en edad de trabajar, pero que su enfermedad les invalida para ello».
El no dormir y los cambios del ciclo mestrual por ejemplo pueden favorecer la aparición de crisis epilépticas.
De todas formas si una persona sufre una crisis en un lugar público, los que están a su alrededor no deben alarmarse salvo que el paciente tenga fiebre o la crisis dure más de cinco minutos, en cuyo caso deberán llamar a una ambulancia para su traslado a un centro hospitalario.
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