La Consejería de Medio Ambiente trabaja para que el Jardín Botánico de Albacete pueda abrir sus puertas al público en el próximo mes de octubre. Así lo señaló ayer el consejero, José Luis Martínez Guijarro, en declaraciones a los periodistas antes de la inauguración de los congresos de Etnofarmacología y Etnobiología que se celebran en el campus albacetense hasta el próximo sábado.
Guijarro destacó que estos congresos coinciden con el inicio de las clases en el grado de Farmacia, y también con la próxima apertura del Jardín, y explicó que «estamos muy avanzados en culminar los últimos detalles, y vamos a empezar a trabajar en la apertura de este centro a la sociedad». De hecho, señaló Guijarro, «una de las reuniones de este congreso se está llevando a cabo en el Jardín Botánico. Ahora queremos darlo a conocer a la sociedad de Albacete, probablemente en el mes de octubre». Respecto al Congreso, el consejero de Medio Ambiente quiso destacar la importancia de las plantas medicinales como cultivo alternativo en la región: «Hay una dimensión económica importante, ya hay casi un millar de hectáreas en la región que se dedican a este fin». Martínez Guijarro apuntó además que «no hay que olvidar los efectos saludables que tienen grandes elementos del sector agrario, como el aceite, ajo, vino azafrán, algunos de los cuales ya se utilizan desde el punto de vista farmacéutico».
50 países. En cuanto a la actividad de los congresos de Etnofarmacología y Etnobiologia, que se celebran por separado pero en paralelo, el presidente del Comité Organizador, Diego Rivera, señalaba que «hay investigadores de todo el mundo, de más de 50 nacionalidades, 300 congresistas de todos los continentes», incluso de islas del Pacífico como Vanuatu o Islas Cook.
Rivera indicó que el congreso «tiene relevancia porque se van a ver más de 350 comunicaciones» hasta el sábado 25, día de su final. Al mismo tiempo, indicó que «hay un interés general por los temas de botánica entre otras cosas por la estrategia de conservación de la biodiversidad, que hace hincapié en que esa conservación se relaciona con los modos tradicionales de gestión y aprovechamiento. Si no los estudiamos, corremos el riesgo de no ser capaces de aprovecharlos y conservarlos».