Visto para sentencia quedó ayer en la sección primera de la Audiencia un juicio por un presunto delito de tráfico de drogas y una falta intentada de estafa. En el banquillo se sentó un hombre, que responde a las iniciales de J.S., quien reconoció que cuando fue detenido llevaba en los bolsillos de su chaqueta, concretamente en el derecho, 23,76 gramos de cocaína y, en el izquierdo, 1,29 gramos de marihuana; sustancias, que testificó acababa de comprar y que eran para consumo propio, lo mismo que la cocaína que se encontró posteriormente en el registro que se hizo en su domicilio y que en total sumaban unos 36 gramos de esta sustancia, negando de esta manera que la misma iba destinada al tráfico o a su venta a terceros.
Igualmente reconoció que también portaba tres paquetes de escayola plástica que simulaban ser bloques de cocaína cada uno de un kilo de peso pero que, sin embargo, contenían repartidos sólo casi dos gramos de esta sustancia colocados en una hendidura pequeña y circular al inicio, de manera que si alguien quería catarla podía probarla, sin saber, no obstante, que el resto era droga falsa, pues la intención de J.S con ellos si «colaba, pues colaba» era estafar al comprador, según declaró.
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