La parroquia de Franciscanos es el destino, más que probable de la patrona, la Virgen de los Llanos, mientras duren las obras de la catedral. Obras de rehabilitación que tenían que haber comenzado el pasado 18 de julio, y que, si no vuelven a producirse retrasos, lo harán el 1 de octubre, fecha en la que se cerrará al culto el templo.
Al menos eso es lo que espera y desea el párroco de San Juan, Don Jaime Fernández, quien después de tantos retrasos en el inicio de las obras de rehabilitación asegura «ya no me atrevo a decir una fecha definitiva».
Y es que las obras, muy necesarias, sobre todos por el estado de las cubiertas de las cúpulas, viene retrasándose desde hace más de tres años, que han venido presupuestándose en los Presupuestos Generales del Estado, y que para el ejercicio 2007, cuentan con una dotación de 157.000 euros, aunque el coste total será cercano al millón de euros.
En concreto, el concurso convocado por el Ministerio de Cultura, a través de la Dirección General de Bellas Artes y Bienes Culturales, y publicado en el BOE el 14 de marzo de este mismo año, salió por un precio de licitación de 984.101,74 euros; resolviéndose la licitación el 6 de junio por importe de 875.850 euros a la empresa Técnicas de Arquitectura Monumental, S.A., que fue publicada en el BOE el 20 de julio pasado, y fijándose el plazo de ejecución de las mismas en 18 meses.
obras. Las obras de reparación comprenderán principalmente la reparación de las bóvedas, que según el párroco de San Juan se encuentran en muy mal estado, y que suman un total de 3.200 metros. Obra complicada, desde el momento que hay que montar un impresionante andamiaje para poder llegar a esa altura, y trabajar de forma segura, tanto en el interior, como en el exterior del templo. Las reparaciones no afectan al resto de la techumbre, que ya fue reparado hace años.
También está previsto que cambie por completo la pavimentación, obra que se aprovechará para introducir un nuevo sistema de calefacción de los llamados radiantes. A ello se sumarán obras en el presbiterio, acortándolo, y retrotrayéndolo hacia el ábside.
Se procederá además a realizar obras en algunas capilla, y más concretamente en una donde que ahora esta en parte ocupada por el sistema de calefacción, de manera que quedará más amplia, y donde podrá instalarse sin problemas el paso del descendimiento, el más grande de todos los que se encuentran en la catedral.
Un conjunto monumental que precisamente «nos está dando problemas» explicaba Don Jaime, ya que «al ser tan grande, y sobre todo alto, tenemos para encontrarle una ubicación mientras duren las obras, y de hecho es uno de los pocos que todavía permanece en el templo».
Las obras se completarán con la remodelación del sistema de iluminación y otros pequeños arreglos en el interior. No está contemplada ninguna partida en lo que tiene que ver con la pintura, aspecto que se tendrá que contemplar en una futura fase de obras, ya que sin duda «las pinturas quedarán afectadas con motivo de las obras, pero esa será una cuestión que tendremos que abordar más adelante desde la propia Diócesis, y posiblemente con aportaciones de los albaceteños».
Durante los dos años que se estima, estará cerrada al culto la catedral, sus oficios se trasladan oficialmente a la capilla de Mª Inmaculada, donde también han ido a para ya algunas de las imágenes del templo, mientras que otras están en otras iglesias y almacenes, «siempre buscando el mejor acomodo para todas ellas», como es el caso de la propia patrona que, casi con toda seguridad, será trasladada a Franciscanos.
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