La laringitis vírica sin lugar a dudas es la patología pediátrica estrella en estos días del inicio del otoño, donde por regla general todos los años se registra un pico importante de casos de esta patología, aunque este año el virus ha llegado con más fuerza, habiéndose disparado el número de casos entre la población infantil.
Así lo puso de manifiesto el pediatra Lorenzo Boira, que señaló que de 43 niños que ayer vio en su consulta de pediatría del centro de salud Zona II, unos 15, (el 25%), presentaban como diagnóstico una laringitis vírica producida por el virus parainfluenzae tipo 1.
Boira explicó que se trata de un virus leve, pero que por sus síntomas asusta mucho a los padres y madres del niño/a enfermo, «dado que se caracteriza por una tos perruna y un estridor».
De hecho, Boira apuntó que «en la mayoría de los casos los niños con laringitis se acuestan sin apenas síntomas, con tan sólo unos ligeros mocos y con síntomas catarrales que no llaman prácticamente la atención de la familia, pero conforme van pasando las horas, en la madrugada, los niños empiezan a tener una tos perruna y un estridor, de ahí que reciba el nombre de laringitis estridosa, unos síntomas que hacen alarmar a los padres porque da la sensación de que el niño o la niña se ahoga».
Lo normal en estos casos es que la familia se traslade al servicio de Urgencias del Hospital General Universitario de Albacete, donde tras la exploración del facultativo «se le suele administrar al pequeño una nebulización de corticoides, y una vez está estabilizado ya puede regresar a su domicilio, donde deberá seguir con un tratamiento a base de corticoides orales en gotas, mejorando los síntomas en la mayoría de los casos en unos tres días».
También se les suele administrar a los pequeños, en los casos más graves, adrenalina.
REMEDIOS CASEROS. Además de la administración de fármacos para curar la enfermedad, los niños con esta patología mejoran mucho con la humedad, es decir, que a veces en el camino de su casa al hospital la mejoría ya es apreciable. Es mejor la humedad fría que la caliente, siendo aconsejable dejar abierta por la noche la ventana de la habitación del niño enfermo, o en casos de un estridor importante «los pequeños mejoran mucho con un sencillo gesto consistente en abrir la puerta del congelador y dejar que inhalen un rato la humedad que despide».
Este tipo de laringitis no siempre cursa acompañada de fiebre, según puntualizó el pediatra Lorenzo Boira, «aunque sí en la mayor parte de los casos».
Boira precisó que «los pediatras hemos notado que siempre cuando hay un cambio en la climatología y llegan las primeras lluvias de otoño aparece este virus».
INCIDENCIA. La edad de mayor incidencia de larintigis vírica entre los niños se sitúa entre los tres meses y los tres años, aunque también se dan casos, en menor número, entre la población adulta, donde el principal síntoma es la afonía.
No obstante, el pediatra comentó que la laringitis vírica debe ser distinguida de la bacteriana, que es más grave, «y que antiguamente producía la muerte en el 99,9% de los casos, y todavía hoy a pesar de los adelantos, sigue provocando mortandad».