Una joven baña a un niño en un refugio en Puerto Príncipe.
La detención hace unos días de 10 estadounidenses que pretendían sacar de Haití a 33 niños ha puesto de manifiesto la precariedad en la que viven muchos menores tras el terremoto. Lo último que se ha sabido es que varios de esos pequeños ni siquiera son huérfanos y que algunos dieron incluso sus direcciones y números de teléfono.
Para intentar que situaciones similares no se vuelvan a repetir, un equipo español, con ayuda de las fuerzas de seguridad del territorio caribeño, analizará 5.000 muestras genéticas de niños que buscan a sus padres y de familias que han denunciado la pérdida de sus hijos después de la tragedia.
Acompañada por la embajadora haitiana, Yolette Azor-Charles, la secretaria de Estado de Cooperación, Soraya Rodríguez, explicó ayer que el proyecto permitirá «en una primera fase» realizar unos 5.000 análisis genéticos y advirtió de que en el país caribeño ya están operando criminales que desean hacerse con menores desamparados. Por eso, España ha ofrecido gratuitamente a Haití el programa ADN-Prokids de la Universidad de Granada, que ha identificado a unos 200 niños en 12 países desde el año 2006.
Según el Fondo para la Infancia de Naciones Unidas (Unicef), cada año entre 800.000 y un millón de menores de 18 años son víctimas de tráfico ilegal en el mundo (secuestros, adopciones ilegales, explotación sexual, matrimonios forzados...).
La embajadora de Haití en Madrid cifró en 400.000 los niños en situación de desamparo en su país, «aparentemente huérfanos».
Paso a paso. La muestra biológica que se analiza (células epiteliales de la boca) se introduce en un sobre, se numera con un código y se adjunta una ficha con los datos de la persona, su huella dactilar y su foto. Todo ello es enviado al Laboratorio de Medicina Legal de la Universidad de Granada -que es el centro gestor de la información, pero el propietario es el Gobierno haitiano-, donde se analizan e introduce los datos en una base informática y luego son cruzados en busca de coincidencias genéticas.
Tanto el director del Laboratorio de Medicina Legal de Granada, José Antonio Lorente, como Soraya Rodríguez recalcaron que este instrumento ayudará a eliminar cualquier espacio de impunidad en el pequeño país devastado por el terremoto de enero, de magnitud siete en la escala de Richter.
«Haití no es un territorio libre para entrar y llevarse a los niños; que nadie piense que los menores no van a poder ser identificados», añadió la secretaria de Estado de Cooperación, que cifró en más de 40 millones de euros la ayuda española destinada durante el último mes a este país.
Con ayuda de la Policía haitiana, la recogida de datos tendrá lugar en sitios de referencia, como hospitales, orfanatos y campamentos, donde actualmente se refugian muchos pequeños.