A pesar de que siempre se ha mantenido a favor de solucionar el conflicto que mantienen los defensores de la libertad de Tíbet al margen de los Juegos de Pekín, el Parlamento Europeo dio ayer un importante paso hacia el apoyo de un posible boicot.
Como condición, impuso a China que se comprometa a dialogar con el Dalai Lama, bajo la amenaza de pedir a los líderes europeos que no asistan a la ceremonia inaugural. Por su parte, el líder espiritual de los tibetanos en el exilio, condenó la violencia con la que multitud de manifestantes protestan en cada ciudad que visita la antorcha olímpica.
La resolución tomada, aunque no vinculante, fue votada con una amplia mayoría por los miembros del Parlamento, en un esfuerzo por tomar una posición más firme ante la represión ejercida por las autoridades chinas.
Desde el inicio del conflicto, tanto Eslovenia, que actualmente preside la UE, como los altos cargos de la Unión siempre se han mostrado favorables a una solución dialogada entre Pekín y el Dalai Lama y han condenado la violencia en Tíbet, aunque, eso sí, sin presionar lanzando el arma arrojadiza del boicot. No obstante, el primer ministro británico, Gordon Brown, ya lanzó el pasado miércoles su particular órdago alegando que no acudiría a la ceremonia de apertura de los Juegos, pero sí a la de cierre, con vistas a un futuro 2012 en que el evento tendrá lugar en Londres.
Obama se une. Este gesto es el mismo que el aspirante demócrata a la Casa Blanca Barack Obama le ha sugerido al presidente Bush. El senador de Illinois dijo ayer que la medida debería considerarse por la Casa Blanca si China no toma medidas para mejorar la situación de los derechos humanos en Tíbet, y no contribuye a detener el genocidio en Darfur.
El que sí ha definido su postura al respecto ha sido el secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, quien casi con toda seguridad no podrá asistir a la inauguración de los Juegos Olímpicos en Pekín el 8 de agosto próximo «por problemas de agenda», según informó ayer Naciones Unidas. «El líder de la organización tal vez no podrá asistir a Pekín debido a que tiene otras citas pendientes», anunció la portavoz de la organización, Marie Okabe.
La trabajadora insistió en que ya «hace meses» que Ban informó al Gobierno de China de que «existía la posibilidad de no poder ir a la ceremonia de apertura».
Okabe declinó comentar si detrás de esa decisión podría haber razones políticas vinculadas a las recientes protestas en varios países del mundo por la situación de los derechos humanos en China y de la región de Tíbet. «No es una decisión reciente», insistió la portavoz, que no especificó qué compromisos tiene Ban en esa fecha.
Pero mientras los altos mandatarios deciden su asistencia o no a la ceremonia de inauguración, las protestas continúan la persecución de la antorcha allá por donde pasa. El pasado miércoles, el único relevo de la antorcha con que contó Estados Unidos, San Francisco, vivió una jornada de manifestaciones que obligaron a reducir a la mitad el camino acordado y a cambiar la ruta. El próximo destino del símbolo deportivo por excelencia será Buenos Aires.