El día 3 de marzo, sobre las 16,30 horas, cuando caminaba por la zona norte de la laguna del Rey, a la altura de las compuertas del canal de la central hidroeléctrica de San Alberto, en el espacio que ocupó el primer y más antiguo cementerio que ha tenido (registrado) el pueblo de Ruidera, me encontré con restos humanos de una pequeña criatura (calota de cráneo frontal y otros vestigios óseos) arrastrados por el agua (quedando otras reliquias de adulto visibles en un estrato inferior) a consecuencia de la crecida del Alto Guadiana, ya que el curso de la riada discurre por la parte sur de lo que fuera el Camposanto (construido el año 1847, por los señores Llano y Compañía y los vecinos de Ruidera), demolido el día 6 de mayo de 1981, transgrediendo el artículo 33, del Decreto 20 de Julio de 1974 (Reglamento de Policía Mortuoria). La monda o exhumación se realizó con maquinaria pesada, recogiendo las piezas óseas mayores de los cadáveres de las sepulturas de superficie, transportándolas al nuevo cementerio en sacos de plástico de abonos y piensos compuestos para animales. Aquellas fueron todas las cajas de restos utilizadas.
Cuando en marzo de 1997, una vez más, se desbordaban las Lagunas de Ruidera, multitud de aquellos restos humanos, tan irrespetuosamente tratados, fueron transportados por la corriente fluvial, junto con otros sedimentos, entre ellos basura.
Sabemos que nada permanece en un mismo estado ni un solo instante, pero todas las sociedades, hasta las más salvajes, han manifestado un gran respeto por sus difuntos. La historia funeraria de la etnia ruidereña, estaba ahí en ese antiguo corralón, ahí estaban (y están) los armazones humanos de nuestra ancestral estirpe y el diagrama sensorial de nuestros íntimos horizontes...
Allí seguirá el reinado marginal de una comunidad prácticamente desconocida y los anhelos de un mundo que no paraban de buscar...
Nunca los restos humanos de un pueblo fueron tratados por sus regidores (y sus descendientes) con tanto deshonor por amasar fortuna...
Por ello, queremos dejar constancia que el entramado o la metáfora del ser y el morir de esos seres no concluyó con el atropello que con sus restos y memoria (que se merecían reposar con dignidad) se ha venido cometiendo.
Los restos óseos hallados fueron entregados a la Policía Local de Ruidera, el día 4 de marzo de 2010