José María Barreda, presidente de la Junta y líder del PSOE de Castilla-La Mancha, ha vuelto a poner en duda la política de comunicación del Gobierno central, sin duda uno de los problemas internos más importantes que sufre el Ejecutivo de Zapatero. Tras aconsejar una reducción del número de ministros ahora ha realizado una nueva reflexión crítica sobre el trabajo que se hace en Madrid, en este caso en relación al debate abierto hace ya algunas semanas sobre la reforma de las pensiones, un asunto sobre el que es imprescindible empezar a tomar decisiones. Barreda ha declarado abiertamente que, desde su punto de vista, no se ha planteado bien el discurso y puede que tenga razón. El problema, que ha detectado el líder de los socialistas castellano-manchegos y prácticamente ya toda la opinión pública, es que se lanzan mensajes muy poco elaborados que sólo contribuyen a generar desconcierto entre los ciudadanos. La reforma de las pensiones es una necesidad y es un acierto que el Gobierno haya decidido colocarlo entre sus prioridades. Lo criticable es la forma con la que el Ejecutivo lo ha puesto en el debate. No cabe duda de que es responsabilidad de quien gobierna plantear propuestas y la de ampliar la edad de jubilación a los 67 años a largo plazo es una de ellas. Y cuando se tiene la convicción de que lo que se propone es bueno no ha lugar a rectificaciones en menos de 24 horas fruto de las presiones. Menos aún si se vuelve a insistir días más tarde en la necesidad de la medida, porque agiganta la imagen de desconcierto. Todo ello sin contar con otro despropósito del ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, de recomendar a los ciudadanos un plan privado de pensiones como complemento, porque aún siembra más dudas aunque no sea ese su propósito. Barreda ha vuelto a poner el dedo en la llaga porque es una evidencia que este Gobierno tiene un gran problema de comunicación, al que le sigue otro de firmeza. No puede dar giros a merced de los sindicatos en cuanto a la prolongación de la edad de jubilación porque debe decidir en función de la necesidad y no de la conveniencia. El planteamiento del Ejecutivo es correcto y no debe dejarse vencer por presiones. En lugar de rectificar la respuesta hubiera sido mantener la propuesta y emplazar su debate inmediatamente al Pacto de Toledo, que al fin y al cabo es de donde saldrá una solución a la caja única de la Seguridad Social. Y como en este caso, también en otros el Gabinete de Zapatero no deja bien atados los mensajes. Barreda, como otros presidentes autonómicos del PSOE, sabe que este desconcierto a los primeros que puede generar problemas en las urnas es a los socialistas que gobiernan municipios y comunidades autónomas y por ello parece que quiere marcar cierta distancia con aquellas cuestiones que desde el Gobierno pueden causar un perjuicio a los candidatos de mayo de 2011. El problema, o no tanto, es que sólo Barreda dice últimamente en voz alta lo que piensa mientras otros guardan silencio.
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