Las últimas cifras conocidas del movimiento aéreo del Aeropuerto de Albacete fueron positivas, quizá las más positivas de todo el año. Ya comentábamos el pasado mes que la constante disminución de la actividad en el aeropuerto albaceteño parecía mejorar en el último mes, según los datos que facilitaron el Ministerio de Fomento y la entidad gestora de los aeropuertos públicos AENA. De esta forma, en julio se llevaron a cabo en la terminal de la capital 127 operaciones de vuelo, un 12,4 por ciento más que en el mismo mes del pasado año, cuando se contabilizaron un total de 113. Del total de vuelos, según estos mismos datos, 81 fueron comerciales, 56 nacionales y 25 internacionales. A falta de los números del mes de agosto, el mes que acaba de empezar se antoja como una prueba de fuego para la infraestructura aeroportuaria de la capital ya que la sombra de su cierre por la falta de efectividad y la más que segura reducción de apoyos de las diferentes administraciones pueden ser definitivas. De todas formas el inicio de los vuelos a Barcelona y la conmemoración del III Centenario de la Feria, podrían servir para que el aeropuerto albaceteño tuviera la actividad que se merece después de la gran inversión que se realizó en su momento.
De momento los precios para viajar a la Ciudad Condal y volver a Albacete no sufrirán subidas, pero nos encontramos con el mismo problema de antaño. Y es que el pseudopuente aéreo con Barcelona era más atractivo antes y permitía a los empresarios ir y volver en el mismo día después de unas ajetreadas horas de trabajo en Barcelona y viceversa. Ahora no es posible y ya entonces cuando se realizó el cambio la sociedad albaceteña se preguntaba cuál era la razón, algo que nadie pudo o quiso responder desde la compañía aérea filial de Iberia. Y eso que entonces lo que más preocupaba a pesar del bajón de pasajeros, es que nadie movía y la calma presida el aeropuerto de Los Llanos. La instalación era y es muy deficitaria, y daba la impresión que Air Nostrum quería que fuese así, mientras en el ambiente más de uno pensaba que se trataba de una excusa para abandonar el aeropuerto de Albacete.
De momento no ha sido así, y después del polémico convenio publicitario aprobado en el pleno del Ayuntamiento, es momento de que la compañía apueste decididamente por Albacete. Hay que volver al viaje de ida y vuelta en el día y no forzar tanto el bolsillo de los usuarios que no pasa por sus mejores momentos. Lo contrario sería un suicidio, algo que no nos merecemos. La Feria será una prueba pero lo dura vendrá durante el resto del año.