Obligatorios, temidos y cuasi prohibidos. Con frecuencia, los deberes escolares han pasado a ser deberes familiares. Al final, todos -padres, abuelos, hermanos- colaboran con su granito de ayuda para facilitar la tarea, motivar a los pequeños o sencillamente para que, de una vez por todas, se vayan de a la cama. Son muchos, quizás demasiados, los deberes que tenemos pendientes, traspasan el ámbito meramente escolar. Son deberes de los padres para casa. Del ‘dime tu casa y te diré tu mundo’, hemos pasado a echar un vistazo al mundo e intentar poner un poco de orden en casa. Comenzar por lo que tenemos más cerca. Si en tiempo de crisis no es bueno hacer mudanza, tampoco lo es quedarse de brazos cruzados. Siendo la familia pilar de la sociedad, hay que afianzar sus cimientos: ‘Familia, se lo que eres’ exhortó el Beato Juan Pablo II. En plena crisis de los valores más genuinos de la persona, educar es un deber y un derecho inalienable de los padres pero nadie puede dar lo que no tiene. Deberes para casa sin amontonar. Huir de la monotonía y actuar con dinamismo optimista. Educar para la vida y de por vida. Querer - en el más amplio sentido de la palabra- es lo primero. Querer y querernos tal como somos pero con interés y constancia en afán de superación. Establecer pautas de conducta que ayuden a sacar lo mejor de cada uno. Deberes para casa que se evalúan a lo largo de la existencia. Ser personas coherentes, sencillas y fuertes, yendo contra corriente cuantas veces sea necesario. Saber decir no a las medias tintas que tanto ensucian al personal. Para educar a nuestros hijos es fundamental el ejemplo. La perfección siempre está al final del camino. Equivocarse es humano pero rectificar es lo que cuenta. Alegría, buen ánimo. No podemos controlarlo todo pero sí a nosotros mismos. En la medida que mejoremos ayudaremos a mejorar a los demás, comenzando por nuestros hijos y, en la medida que mejoren las familias, entre todos, superaremos esta grave crisis de valores. Deberes para casa con crédito, rédito y tiempo. La cuenta de resultados no se hará de esperar. El capital está en nuestras manos y no podemos despilfarrarlo. Es la familia el corazón de un mundo mejor. Lo fundamental es «querer» en el sentido más amplio de la expresión. El hombre nunca sabe de lo que es capaz hasta que lo intenta (Charles Dickens). Nuestros deberes para casa son ni más ni menos que el ejercicio de una paternidad y maternidad responsables y los hacemos, sencillamente, porque queremos.
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