Algunos camioneros han aprendido a base de disgustos. Y es que muchas veces han sido blanco de los cacos que para llevarse la mercancía destrozan las puertas. De ahí, que muchos de ellos cuando aparcan dejan las puertas abiertas para que vean que no llevan nada y al menos evitan tener que hacer un desembolso económico para arreglar los destrozos de los amigos de lo ajeno.