Ya 30 años del primer caso conocido de Sida. En España, aumenta la infección en 3.000 personas al año. Se ve que algo falla en las campañas del condón: el llamado «sexo seguro» ha asegurado un negocio archimillonario; pero se han producido «comportamientos desinhibidos», la llamada «compensación del riesgo». Edward Green, de la Universidad de Harvard, gran experto en Sida, lo explica: «Cuando se usa alguna tecnología para reducir un riesgo, como el preservativo, a menudo se pierden los beneficios asumiendo un mayor riesgo que si uno no usara esa tecnología». En su libro Sida e ideología (a punto de salir), señala que el cambio de comportamiento es la solución; en la revista de pensamiento First Things, publica que el Sida se ha reducido en Uganda, Kenia, Haití, Zimbabwe, Tailandia y Camboya, y en zonas urbanas de Costa de Marfil, Etiopía, Zambia y Malawi, lugares en donde había bajado la promiscuidad y aumentado la fidelidad y la abstinencia. Está claro: la estrategia eficaz es el ABC trazado por 140 expertos: Abstinence, Be faithfull –sé fiel– y Condom (éste, el último, porque reduce el riesgo pero no lo elimina). Green da la razón a Benedicto XVI, quien dijo, en Camerún: «No se puede resolver el flagelo del sida con la distribución de preservativos: al contrario, el riesgo que se corre es el de aumentar este problema».