El anillamiento de aves es una actividad fundamental para la investigación científica.
A partir de pasado mañana, la localidad serrana de Nerpio se convertirá en una pequeña babel de aficionados a las aves, con el inicio de su primera campaña internacional de anillamiento científico, en la que intervendrán 21 voluntarios de cinco países a lo largo de dos meses.
Con esta campaña, comienza en la Sierra del Segura una actividad llamada ‘turismo ornitológico’ que está muy desarrollada en los países del norte de Europa pero que, en España, aún está en pañales, aunque nuestro país es uno de los paraísos de los aficionados a la ornitología. La campaña se denomina Alas para Nerpio, y está organizada por su Ayuntamiento, con el apoyo de la Fundación Biodiversidad y el Instituto de Estudios Albacetenses, así como la colaboración de otras entidades, como la Sociedad Albacetense de Ornitología (SAO).
«Los 21 voluntarios vienen del Reino Unido, Alemania, Bélgica, Egipto y, por supuesto, de todos los rincones de España», explicaba a La Tribuna de Albacete su director técnico, Sergio Pinedo, «y trabajarán en grupos de seis, que se irán rotando en la Estación Ornitológica de Yetas a lo largo de dos meses, hasta finales del próximo mes de octubre».
El anillamiento de aves empezó en Nerpio, como actividad científica, hace ya una década. Desde entonces, se han anillado unas 1.000 aves de 50 especies distintas, aunque, en realidad, se han observado casi 200 especies diferentes en la zona «lo que no debería extrañarnos, pues el 75% del término municipal es una gran ZEPA, una Zona de Especial Protección de Aves».
De hecho, la riqueza ornitológica de Nerpio está bien contrastada. Pero, para convertirla en un motor de desarrollo económico para la zona, hacía falta infraestructura «y el primer paso en este sentido se dio, precisamente, con la puesta en marcha de la Estación Ornitológica de Yetas».
Las rotaciones de los voluntarios tendrán una duración mínima de una semana. Trabajarán realizando labores de apoyo a los técnicos del proyecto Alas para Nerpio y con miembros del Grupo Manchego de Anillamiento.
Para tomar parte en el proyecto, se requiere que los voluntarios tengan una experiencia y una formación mínimas -no hay que olvidar que se trabajará con seres vivos y dentro de espacios protegidos- y se alojarán en la casa rural Cortijo Guillén de forma gratuita, aunque la manutención y el desplazamiento hasta Nerpio correrá de su cuenta.
«Creemos que puede funcionar -indica Pineda- por el lugar, por su riqueza y porque, aunque parezca increíble en un país como España, proyectos como éste, sólo habrá unos tres o cuatro».
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