Hace millones de años, parte de la actual la Sierra del Segura estuvo bajo el agua. Durante milenios, se acumularon en el fondo los caparazones de unas algas microscópicas, llamadas diatomitas.
En 1867, un químico llamado Alfred Nobel descubrió que, si vertía nitroglicerina en la tierra formada por estas pequeñas algas (también conocida como Kieselguhr) se obtenía un explosivo más estable y más potente que la pólvora, al que llamó dinamita.
Desde entonces, la industria mundial ha usado la tierra de diatomitas para un sinfín de usos. Como filtro para todo tipo de líquidos, en procesos químicos y metalúrgicos, en la producción de alimentos y medicinas o como componente del cemento.
Una de las principales explotaciones de diatomitas españolas se encuentra en el término de Elche de la Sierra. La explota la empresa Celite Hispánica, filial de Celite Corporación, de los EEUU.
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