Los niños del Sáhara vendrán este verano a pasar unas vacaciones en paz, a disfrutar de la cultura y la gastronomía, de la libertad, y a empaparse todo el tiempo con sus familias de acogida para intentar olvidar los acuciantes problemas que viven a diario en su tierra, el Sáhara Occidental, una ex colonia española que Marruecos "arrebató" mediante la Marcha Verde en 1975. Dejando de lado los problemas, una nueva generación de saharauis sigue luchando con la misma dignidad por recuperar el territorio del que nunca debieron salir.
Las personas interesadas en acoger a un niño saharaui lo puede hacer llamando a Ana en los teléfonos 670340546 y 607597456.
Entre el 3 y 5 de julio, cientos de niños cargados de ilusiones y esperanza llegarán desde el Sáhara a compartir con sus familias de acogida alrededor de dos meses en Albacete. Este año se quieren alcanzar las 1.000 acogidas en Castilla-La Mancha, aunque todavía faltan 150 familias para llegar a esa cifra y se pretende alcanzar a los 14.000 niños en todo el país.
El alcalde en funciones de Albacete, Manuel Pérez Castell, dijo que el pueblo saharaui tiene que volver a su tierra, que le fue «injustamente arrebatada y que la democracia es la mejor solución de los problemas, porque antidemocráticamente se les exilió de sus territorios. Hay que recordar que en esta contienda los más pierden son los niños».
Dory Andrés, vicepresidenta de la Asociación Amigos del Pueblo Saharaui, comentó que llevamos 14 años haciendo estas Vacaciones en paz pero «la verdad es que me ojalá llegara un año en que no tuviéramos que hacer este programa porque los saharauis estuvieran en su tierra, en paz y libertad».
EXPERIENCIA ÚNICA. Asimismo, dijo que este año la gran ambición es llegar a 1.000 niños acogidos en la región «porque los críos con 60 grados de temperatura en su país de origen lo pasan fatal y estaremos muy satisfechos si este año podemos sacar a más niños del infierno del verano en el desierto». La gran novedad será que vendrán 13 niños con discapacidad (sordos, ciegos y paralíticos cerebrales) y «esas familias les están esperando como si les fuera la vida».
El acoger a un niño saharaui por dos meses es una experiencia «única, que da muchas satisfacciones, y "engancha" cuando conoces la problemática saharaui cuando tienes a un niño en casa, porque son los mejores embajadores de su pueblo. Un niño es lo que hay; no fábula, no versiona y es una maravilla, aunque también tiene un punto travieso», relató Dory Andrés, para agregar que 1.000 niños tendrán su carnet de Castilla-La Mancha y que sería «una lástima que 100 niños se quedaran sin familia, con su ilusión y su mochila, pero en Albacete no lo vamos a consentir porque nuestra provincia es solidaria y seguro que se apuntarán a Vacaciones en paz y por eso animamos a la gente».
Respecto a la realidad que arrastra Sáhara Occidental desde hace 32 años, Dory Andrés dijo que «cuando un problema se estanca y hace callo parece que es una de tantas cosas que pasan en el mundo, pero con respecto a los saharauis tenemos un compromiso mayor que con cualquier otro pueblo porque nuestro gobierno los dejó abandonados a su suerte, pero tenemos otro problema añadido y es que los jóvenes españoles no saben nada de lo que pasó en el Sáhara Occidental. Si dejamos que caigan en el olvido, a la vuelta de unos años será como si no hubieran existido y eso es una pena para un pueblo».
Por otro lado, Ana Ortiz, coordinadora del programa, comentó que «el viaje de 600 euros lo costea el Ayuntamiento de Albacete. Los niños del Sáhara llegarán a Madrid y de ahí se trasladarán a Herencia (Ciudad Real), que es el lugar donde se distribuirán a nivel regional». También se les hará un reconocimiento médico, «les tenemos preparada su cartilla de la Seguridad Social y si algún niño tiene un problema de salud se intentan agilizar los trámites».
Además, comentó que las pequeñas cosas que pasan desapercibidas para todo el mundo como puede «ser un grifo, un helado, una televisión o una cama» para ellos tiene mucho valor porque es algo completamente nuevo.
Respecto a si los niños sufren a la vuelta, Ana Ortiz aseveró que «los niños vienen mentalizados a disfrutar del verano como cualquiera de nosotros se va a otro país y volverán a su casa con la mochila cargada de anécdotas».