El escritor Juan Fran Núñez Parreño.
El escritor albacetense Juan Fran Núñez Parreño publicaba recientemente en la Editorial Que Vayan Ellos tres obras que son el fruto de seis años de trabajo y pueden adquirirse en las principales librerías de la ciudad. Se trata de dos poemarios, El sol del corazón y Latidos de papel y un libro de relatos breves titulado La historia que pudo ser.
En sus poesías el propio autor reconoce que busca expresar con las palabras más exactas posibles «ese eterno sentimiento del amor tal y como se siente por primera vez, con gozo o con pérdida». Nacido en Albacete (1972), Juan Fran Núñez, diplomado en Relaciones Laborales, reside habitualmente en Villamalea, de donde procede toda su familia, y las calles, paisajes, o amigos de su pueblo le han servido de fuente de inspiración.
¿Cuándo comenzó usted a escribir?
Hará unos 10 años. Todo comenzó como una afición, me sentía vacío y necesitaba transmitir mis emociones y sentimientos, escribir es una forma de no estar solo.
El género donde más a gusto se siente es la poesía, ¿no es así?
Así es, de hecho dos de las tres obras publicadas son poemarios que se centran en el tema amoroso. Quizás en Latidos de papel lo desarrolló más en su vertiente pasional y en El sol del corazón se incluyen más poemas, de desamor, dolor o soledad. La poesía puede ser un instrumento efectivo para tocar conciencias, para hacer reflexionar al lector.
En cuanto a la tercera obra, La historia que pudo ser, ¿podría decirse que fabula un poco con la historia?
Sí, son relatos breves sobre hechos o personajes importantes de la historia, abordados desde una perspectiva sorprendente y original, como jugando con los hechos históricos. Es decir ¿qué hubiera sido si en lugar de ocurrir esto hubiera ocurrido lo otro?.
¿Tiene alguna referencia poética reconocible en su obra?
El tema amoroso tiene una larga tradición, en este sentido me gustan mucho Lorca, Alberti, Miguel Hernández, Chéjov. En mi poesía busco reflejar ese eterno tema del amor ligándolo a situaciones a este sentimiento: el desamor, la soledad, la tristeza, porque el amor es tanto disfrute como dolor, es una moneda de dos caras.
¿Cuánto tiempo le ha llevado la redacción de las obras?
Bien, por orden cronológico la primera de ellas fue El sol del corazón, que lo publiqué un poco por mi cuenta en 2003. Luego, desde este año a 2006 escribí Latidos de papel y en 2007 apareció el libro de relatos breves. Contacté con Miguel Ángel Aguilar, el responsable de Que Vayan Ellos, y decidimos publicar simultáneamente las tres obras.
Es digno de alabar la valentía de esta editorial a la hora de apostar por autores jóvenes y por creadores locales, ¿no cree?
Es importantísimo, porque hay muchos escritores jóvenes que de no ser por estas editoriales nunca publicarían sus obras. En este sentido, también he sido incluido en la Guía de poetas de Albacete 2009, del propio Miguel Ángel y de Alberto López Aroca y Miguel Ángel Aguilar, además de en el libro Veinticinco ventanas abiertas, publicado por la Biblioteca Púbica de Albacete el pasado año.
¿Trabaja ya en algún proyecto nuevo?
En estos momentos estoy trabajando en un libro de poesía visual, donde juego con las formas y las palabras y tengo algún proyecto literario relacionado con la II República y la Guerra Civil. Por último, puedo comentarte que he participado en cuatro colectivas de poesía y relatos junto a autores latinoamericanos, que verán la luz próximamente en Argentina, Perú y, posiblemente, en España, y versan sobre temas medioambientales, de denuncia de los injusticias en el Planeta, como las guerras, la pobreza y otras desgracias.
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