El Club de Fumadores de Pipa de Albacete (Pipalba), creado en marzo del año pasado, ha organizado la I Fumada Lenta en la ciudad. Su presidente, Fernando Avilés comentó que «en otras ciudades de España llevan muchos años realizando este tipo de actos y cuando nosotros creados el club pusimos como meta realizarlo en Albacete».
Más de medio centenar de participantes, entre los que se encontraban algunos de los mejores fumadores de España, Italia y Alemania; además de los fumadores de la provincia, se reunieron ayer para compartir, de una manera diferente, una afición.
Avilés comentó también que con la realización de esta I Fumada Lenta, «el club Pipalba pretende promocionar la ciudad de Albacete y su provincia con actividades culturales, cata de vinos y desgutación de queso manchego». Los participantes también visitaron una exposición de cuchillería que se encuentra en el mismo Hotel San Antonio.
«En Albacete hay poca tradición y pocos fumadores, y nos está costando mucho que los fumadores de pipa se integren, porque en realidad somos fumadores que estamos como escondidos, nos solemos fumar por la calle, pero a través de internet y con nuestra página web vamos poco a poco incrementando el número de socios», señaló el presidente de Pipalba, Fernando Avilés.
LOS PREMIOS. Por otro lado, Avilés comentó que después de la fumada «habrán premios para todos los participantes, pero el ganador podrá elegir el mejor premio como es lógico». Los premios fueron muy variados, desde pipas, licores, productos de la tierra como quesos y jamones, entre otros.
A partir de las cuatro de la tarde, los participantes recibieron una pipa nueva, «realizada especialmente para la ocasión por un artesano italiano», un atascador, dos cerillas y tres gramos de tabaco, «les damos cinco minutos para que carguen la pipa, un minuto para encender con las dos cerillas; después empiezan a fumar y el que más tiempo dure es el ganador».
Cabe resaltar que en estos tiempos donde el tabaco no está muy bien visto, los clubes de fumadores de pipa representan "la otra cara del fumador". «Desde el respeto hacia los demás, los fumadores de pipa pueden considerarse verdaderos gourmets, que saborean el tabaco y no lo inhalan hasta los pulmones, fuman moderadamente, generalmente en la intimidad de sus casas o junto a los amigos y disfrutan de su afición rodeándose de un ritual: elección de la pipa entre las que componen su colección, preparación del tabaco y, finalmente, el pleno disfrute de los aromas y sabores de sus labores preferidas. Todo ello derivado de una filosofía de vida, específica para los fumadores de pipa».