Eduardo Ladrón de Guevara, periodista y guionista de ‘Cuéntame cómo pasó’.
Eduardo Ladrón de Guevara, periodista y guionista de la serie Cuéntame cómo paso, que emite TVE, visitó Albacete, donde recibió una Mención Especial en la V Edición de los Premios de Promoción Empresarial de la Cámara de Comercio, por su promoción de nuestra provincia. En entrevista para La Tribuna de Albacete, comentó las claves de su relación con la provincia y desveló algunos aspectos del futuro de la familia Alcántara.
¿Hablamos de Albacete?
Sí, pero parece mentira, puedo hablar poquísimo de Albacete. Mira, mi padre era de Tobarra, un tobarreño que fue a Madrid con 20 años y siguió siempre muy colgado emocionalmente a esta tierra. De modo que, cuando llegaba Semana Santa comenzaba a tener un hormigueo y tenía que venir a Albacete, a tocar el tambor y eso generaba algunas discordias conyugales. Recuerdo esas peloteras por culpa de la Semana Santa, y no conozco apenas Tobarra, he estado fugazmente y tampoco Albacete. He escrito y hablado muchas veces de Albacete, y sobre todo de Tobarra, ha sido como un homenaje a mi padre, porque le emocionaba mucho enchufar la televisión y ver que se hablaba de Tobarra o de Albacete.
El premio es una invitación para que conozca Albacete.
Claro, tengo que venir con más frecuencia, porque en tren son poco más de dos horas. Voy a volver, es una ciudad estupenda.
De ahí la localización de Sagrillas en la serie.
Lo que pasa es que Sagrillas no existe. Estuve a punto de situar la acción de ese pueblo de los Alcántara en Tobarra, pero el problema es que, si hubiese sido así, tendríamos que habernos desplazado a rodar a Tobarra, que está muy lejos de Madrid, sobre todo porque los equipos son de más de 60 personas y el personal dijo que, de ninguna manera. Así, es un pueblo ficticio, muy cerca de Madrid.
¿Cuál es la clave para el éxito de Cuéntame?
Eso sí que no lo sé. He tenido algún éxito a lo largo de mi carrera, pero también un par de fracasos. Sé lo que es el éxito y lo que significa, pero nunca sé muy bien a qué se debe. Desde luego, en Cuéntame, el éxito se debe fundamentalmente a que hay unos actores excepcionales. En Cuéntame no hay malos actores. Yo he escrito teatro y televisión donde, a veces, he contado con actores inadecuados. En Cuéntame, todos los actores son buenos, y alguno excepcional y esto es tener recorrido un gran trecho, luego, los guiones pueden estar mejor o peor, pero el equipo técnico y artístico es formidable.
Acaso el atractivo está en narrar nuestra historia.
Es una de las razones que explican el interés de la audiencia porque han rememorado su niñez o juventud, y los que no conocieron aquellos años se han encontrado con lo que fue aquello. Es verdad que Cuéntame ha significado abrir una puerta al recuerdo y a la explicación de lo que fueron unos años, a mi entender, en general, atroces, llenos de nostalgia para mí, pero difíciles, y eso es lo que explica el éxito. A mí me hubiera gustado ser más beligerante, pero hemos hecho una serie para todos los públicos.
Eso se nota por la aceptación.
Sí, es para una audiencia millonaria y hemos apostado por eso, lo que ha exigido menos beligerancia de la que a mí me hubiera gustado, pero bueno, la televisión es un medio para todo el mundo.
¿Una familia con la que nos identificamos todos?
Claro, todos, cada vez que aparece un personaje, o un elemento del atrezzo, un mueble, un armario, el cuadro con la jauría, es lo que hemos visto en los años 60 y 70 en las casas de nuestros abuelos, de nuestros padres. Es verdad que hay mucho de nostalgia, de recuperación de la memoria, mucho de enfrentarte con lo que fuimos no hace demasiado tiempo.
¿Hasta cuándo?
Pues no lo sé. Cuéntame fue diseñada para que terminase con la muerte de Franco. Yo nunca pude concebir que esto iba a durar más, creí que se iba a acabar con la muerte de Franco, pero aquí estamos, ahora en el año 1977 y desde luego se va a hacer un año más. Ahora acabo de escribir el capítulo 197, que se rodará dentro de unos días, el último de la temporada se emitirá a mediados de diciembre. Se emitirá de nuevo la serie en septiembre de 2010, de modo que tendré que ponerme a escribir ya.
Con la transformación de personajes, que pasan de botones a director general.
Sí, es lo que se llaman puntos de giro. Naturalmente los Alcántara eran una familia que llegó a un barrio de aluvión, son unos emigrantes y claro, han crecido, se han buscado su parcela, han accedido a la universidad, a los bienes de consumo, se han dejado la vida en esto y les ha pasado lo que a gran parte de la sociedad, porque España se parece muy poco ahora mismo a la de 1968 que es la fecha del comienzo de la serie y en el 77 se perecía también muy poco al 68, de modo que no sé cuánto durará. La serie se ha convertido ya en una referencia, estoy muy contento y muy cansado también, porque son muchos años y a veces me da impresión que me he convertido casi en un funcionario del Catastro y me hice guionista para no tener que ser funcionario, pero soy consciente de que esto es un éxito y casi es un contra dios dejarlo. Esta próxima temporada voy a hacerla, después veremos.
¿Hay tiempo para poner en marcha otros proyectos?
En este momento he terminado un capítulo especial de Farmacia de Guardia. Antena 3 me llamó para hacer un capítulo que conmemorase los 20 años de la puesta en marcha de la cadena, pero no será un capítulo al uso, será lo que llamamos los profesionales una tv movie, casi de hora y media. Está escrito y se empezará a rodar el lunes y se emitirá entre el 15 y 20 de enero, lo he escrito con Ignacio del Moral, que es un guionista con el que empecé Farmacia de Guardia.
¿Hay proyectos para llevar a la gran pantalla las andanzas de la familia Alcántara?
Sí, hay un proyecto para llevar al cine Cuéntame, y también para hacer un musical. Se ha aplazado porque no damos más de sí, pero el proyecto es un musical y largometraje, no sé cuando, pero probablemente a corto medio plazo.
¿Teatro?
Yo el teatro lo he dejado completamente, porque el teatro es mi gran vocación, pero también mi frustración, no me dio nada más que disgustos, enormes y desde luego no me permitía vivir. Yo soy un profesional y vivo de lo que escribo y, afortunadamente, soy de los pocos guionistas que viven de lo que escriben.
¿Le gustan nuestras series?
Las españolas están formidablemente hechas y realizadas y sí me gustaría que implicasen más riesgo, que alguna vez se hiciesen series como Mad men o Los Sopranos, donde aparezcan políticos corruptos, sacerdotes venales, educadores atroces. En fin, que apareciesen personajes más reales.