Miguel Aranguren.
El escritor Miguel Aranguren visitó ayer Albacete, invitado por la Asociación Cultural y Social Alborea, para impartir una conferencia en el salón de actos de Caja Castilla-La Mancha. El autor habló sobre La familia: argumento de la mejor novela. En entrevista para La Tribuna de Albacete comentó distintos aspectos de la misma.
¿Por qué es la familia el argumento de la mejor novela?
Seguramente lo digo porque es el ámbito en el que he crecido y después es lo que he elegido para mi vida. Soy testigo diario que la familia es una caja de sorpresas, en su mayoría agradables, incluso en los malos momentos es el mejor lugar donde vivirlos, porque se nos acoge por lo que somos. Ahora, que la familia es cuestionada como modelo único de convivencia, es un buen momento para reivindicarlo, también como canal de estabilidad o seguridad.
¿A qué se refiere cuando dice que la familia está siendo cuestionada?
Es fácil ver, por ejemplo, que ni en televisión, ni en la literatura de los últimos tiempos, la familia aparece como un referente atractiva. Es un dato curioso, cualquier serie de situación, película, novela, aunque con excepciones maravillosas, ahí donde aparece un núcleo familiar estable, hay algún elemento que distorsiona. Sin embargo, se presenta al público, como mucho más atractivo el ambiente que está roto.
¿Ese sería un modelo distorsionado de familia?
Yo creo que se han introducido elementos políticos de juicio a lo que es la organización más íntima de las personas y da la sensación que el ámbito familiar pertenece a una época pasada. Yo tengo la experiencia y la suerte de poder estar luchando por vivir, mantener y cuidar una familia y vengo de un núcleo familiar estable, por lo que me he dado cuenta que a mi entorno esa familia le da mucha seguridad.
¿Sería un modelo de familia tradicional?
Sí, pero la familia tiene la ventaja que no tiene límites. A mí me encanta recordar a un conocido mío que dice que hay que tener amigos de naranja en la nevera. Se refiere a que le gustan las amistades que llegan a casa, van directos a l frigorífico, miran lo que hay y se sirven. En el fondo, cuando ocurre eso, es que la familia se ha abierto y hay un miembro más, con otras responsabilidades y compromisos, otro tipo de relación, pero la familia tiene la ventaja de ser expansiva, y cuando no lo es nos solemos encontrar algún caso casi de terapeuta; familias aisladas donde la voz del padre o la madres es altisonante y no cabe la libertad dentro de la misma.
¿Podríamos decir que hay muchos modelos familiares?
Se dice constantemente. A mí me dicen que defiendo la familia tradicional. Yo digo que no, defiendo la familia, y el apellido nos ha venido después cuando han llegado otros modelos, que están por comprobar. Pueden dar estabilidad o seguridad, pero en algunos casos ya tenemos ejemplos y podemos decir que no.
¿Podría poner algún ejemplo de este resultado?
Por ejemplo en los hogares divorciados. Yo tengo la ventaja de trabajar con muchísima gente joven, a través de un proyecto de búsqueda de escritores y es bastante llamativo, cómo en la adolescencia, los hogares rotos, los escritores lo reflejan en algunos casos de una forma muy dramática.
Pero no existen los paraísos terrenales.
Claro, no existen los paraísos terrenales. Es un reto para cada hombre y mujer que se suman a esta aventura, complicada, difícil y que exige, que nos pide un paso de responsabilidad y a la mejor no todo el mundo está preparado para forjar una familia.
¿Cómo podemos convencer que ese es el modelo válido?
Vamos a vivir años de pruebas y va a haber mucha gente herida, que va a anhelar lo que tienen otros. Yo quiero llamar a aquellos que entienden la familia como un núcleo de estabilidad, de seguridad, amor y comprensión, a pensar todos juntos de qué manera podemos convertir la familia en un referente atractivo. La familia debe ser abierta, creativa, debe ser el primer lugar donde se trabaja el perdón, el agradecimiento.
Esto si se ve en el argumento de sus novelas
Lo que pasa es que se puede contar de forma directa o indirecta. Hoy sí es cierto que las nuevas generaciones observan con asombro lo que es una familia estable. Pienso en La hija del ministro, mi última novela, una obra coral donde el gran peso lo lleva la familia, el pater familias, que siente que representa al núcleo familiar y renuncia a su individualidad por el bien de los demás. Hoy curiosamente esto llama mucho la atención.
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