La Tribuna de Albacete
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martes, 22 de mayo de 2012
Vivir
Entrevista con Alfonso G. Ródenas, productor, ingeniero de sonido y ganador de dos Grammys

«Celebro Internet, aunque arruine la industria que me da de comer»

latribunadealbacete.es - lunes, 08 de noviembre de 2010

Alfonso G.Ródenas, ganador de dos Grammys consecutivos por la grabación de Los Tigres del Norte, ha estado de vacaciones en su localidad natal, Casas Ibánez, donde ha compartido unos días de descanso junto a su familia. Su vida siempre ha estado ligada a la música, con 19 años se fue a estudiar a Valencia porque «quería hacer algo relacionado con el sonido, porque teníamos un grupo de rock en Casas Ibáñez que se llamaba Zénit, en el que tocaba mi hermano Miguel Ángel y otro amigo del pueblo tocaba la batería».

Los tres hicieron las maletas y marcharon a Valencia, llenos de ilusión, pero con la incertidumbre de no saber qué se iban a encontrar. Fueron a estudiar Imagen y Sonido a Valencia para seguir con el grupo, pero al cabo de un año su hermano cayó enfermo con una hepatitis grande «y tuvo que volver al pueblo».

Después Alfonso G.Ródenas se quedó con el batería y volvieron a rehacer la banda, con un guitarrista canadiense que se llamaba Larry Ferrowick y un chico de Valencia. «El grupo se llamaba Vitamina Vil y nos hicimos importantes, y en mi pueblo han utilizado mucho una canción que se llamaba Árida Manchuela».

¿Cuando se disolvió el grupo Vitamina Vil supuso un punto de inflexión que le hizo dar un giro en su vida?

Sí, fue cuando entré a trabajar en los Estudios Tabalet, que son los mejores de Valencia. Estuve allí 11 ó 12 años, empecé de técnico de mantenimiento y acabé de ingeniero jefe.

¿Ha tenido momentos difíciles en su carrera?

El momento más difícil fue cuando tuvimos que decir adiós al grupo. Yo tenía todas mis esperanzas en eso, porque creía que éramos buenos, que podíamos hacer una carrera de ello. Yo era el que iba tirando del carro y al final me quedé un poco apagado, porque el cantante se marchó, y aquello fue bastante triste.

¿Es una espina que tiene todavía clavada?

Claro que sí, porque terminamos todos mal. Es una espina que tengo clavada, por el hecho de que no fuera adelante y de que nos los pasáramos fantástico durante cuatro años. Después estuve en los estudios Tabalet grabando a las mejores bandas de la ciudad y aprendiendo muchísimo.

Entonces, cambió el estar en escena para retirarse y ponerse detrás del estudio.

Sí, porque estaba malviviendo. El resto de la banda tenía trabajos, pero las estaba pasando muy mal.

Era su ilusión, pero en ningún momento encontró el respaldo de sus compañeros.

Así es, porque al final las familias del matrimonio acabaron tirando cada una por su lado y fue bastante triste, con constancia, hubiéramos obtenido frutos.

Al estar trabajando en los estudios Tabalet vería a los grupos grabando y también le daría un poco de envidia.

Sí, porque veía a los grupos y las bandas y era alucinante participar de esa creatividad, pero yo me veía mucho más músico que ingeniero.

¿Y se sigue sintiendo más músico que ingeniero pese a haber ganado dos Grammys?

Si te he de ser sincero, sí, me siento más músico y creador, que ingeniero o productor.

¿Después se fue a la aventura a Estados Unidos a la búsqueda de ese sueño americano?

Sí, porque cuando llegué tenía mucho tiempo libre y empecé a tocar la guitarra y a reencontrarme con mi yo creador. Aprendí a tocar el piano, además mi novia escribe canciones y estamos dando conciertos en Hollywood.

¿La música da para vivir?, porque en su caso ha conocido la parte más oscura, la más complicada, y a base de sudor ha ganado dos Grammys.

Es muy difícil vivir del arte, porque tan sólo un grupo muy elegido puede vivir de ello, luego hay otro grupo justo detrás que puede vivir de ello y de otra cosa, y luego están los que lo tienen como una afición. No hay suficiente trabajo, ni volumen artístico para tener a mucha gente ahí arriba. En todo caso hubo unos años dorados en los años 80 y 90 en los que había mucho presupuesto para actividades artísticas en España y en el que se forraron los artistas de elite que estuvieron en esa época. En este país se ganó mucho dinero. Fue una época dorada para los grupos de primer nivel, pero los grupos de segundo nivel no se comieron nada.

Sin embargo, ¿ahora la cosa está mucho peor?

Sí, a todos los niveles, y en el mundo artístico por ende, porque cuando hay una crisis lo primero es la cultura.

¿Como productor me interesaría saber qué busca, el talento o la rentabilidad?

Depende de la compañía discográfica que haya detrás, porque hay veces que te presionan a sacar el lado comercial del grupo, pero otras sí te dan libertad para hacer lo que tú quieres, no es tanto así. Lo que más me gusta de producir es sacar la originalidad que ellos tienen, no intentar llevarlos a un principio comercial o no. La individualidad de lo auténtico es lo que es realmente comercial. Si vas buscando una componente de la ecuación que no es tuya, difícilmente va a reflejar autenticidad.

¿Los fuegos de artificio también venden y mucho si miramos la música actual?

Efectivamente, pero es algo como pasajero porque se les acaba viendo el plumero. Los grupos quieren una carrera, no quieren quemarse con uno o dos discos. Ahora quieren una carrera, como se hacía en los años 70 o los 80, pero las compañías desde que se corporatizaron, lo que hizo fue buscar un beneficio rápido y lo que quieren es hacer dinero y de la manera más rápida posible, lo cual va en detrimento de la creatividad artística, de la creatividad y autenticidad. Pero a nivel independiente, que es donde yo trabajo, sí quiero respetar eso totalmente y buscar la parte diferente del resto.

¿Y en qué falla la gente cuando se pone a cantar?

Creo que el intentar emular algo que no son, o copiar algo que ya está funcionando y el mejor representante será el que está ahí, el que lo ha desarrollado. Las influencias son claras, pero lo que no hay que hacer nunca es copiar.

¿Qué discos se llevaría a una isla desierta?

Ahora estoy redescubriendo música de los años 90 que me perdí en su momento como Wilco, Billy Bragg, REM, The Jayhawks. Por cierto, a mí me presentaron a The Jayhawks en Valencia y luego dio la casualidad que terminé haciendo un disco para Marc Olson, uno de los escritores y cantantes de esa mítica banda. Fue algo espectacular. Ahora me gustan mucho Daniel Lanois, que además de producir a Bob Dylan o Brian Eno, es también un guitarrista de culto bastante espectacular. Sobre todo por los ambientes y por los paisajes acústicos que crea. He estado en su casa y para mí es mi máxima referencia. Además me gustan multitud de grupos independientes que están en la escena de Los Ángeles que nunca se van a llegar a conocer aquí. Estados Unidos produce tanta música, que de lo está en la calle a lo que realmente termina a nivel comercial hay un abismo. A los grupos indies a ellos les sale el rock o el pop como en Andalucía pueden interpretar el flamenco. Cuando los ves tocando y cantando te das cuenta de todo lo que valen.

¿Cuáles son los últimos grupos o solistas con los que ha estado trabajando?

He terminado últimamente con un grupo que se llama Old Californio, que eran los habitantes de la vieja California. El último grupo hizo mucho ruido, y este espero que haga más. Ahora estoy produciendo a una banda que se llama Killing Casanova, que hace bluegrass de lo mejorcito allí. Acabo de terminar un disco con un cantante de Nueva Zelanda, bastante afamado en su país, que se llama Steve Cook, y de entrada lo han nominado para los Hollywood Awards como mejor cantante y mejor single, y lo más interesante que he estado haciendo ha sido un disco que le estoy mezclando a mi hermano Miguel Ángel, que es un guitarrista clásico soberbio que da clases en el Conservatorio de Albacete, y tiene unos discos de guitarra clásica, otro disco de con la sinfónica y ahora hemos acabado otro con una mezcla de jazz y elementos tímbricos del mundo clásico.

¿Los Tigres del Norte fueron los que le lanzaron al estrellato que le han permitido cosechar dos Grammys consecutivos?

Sí, el primer y el segundo disco que hice con ellos obtuve el Grammy, y el tercer disco que hice con ellos ya están nominados en los Latin Grammys, y probablemente lo vayan a nominar en los Grammys americanos, en febrero.

¿Eso tiene que ser un motivo de orgullo impresionante?

Por supuesto, me hubiera ganado Grammys con diferentes artistas, ya todo se andará. Los Tigres del Norte hacen música norteña, que hablan de los inmigrantes ilegales, de la vida en la frontera, del narcotráfico y de la vida violenta en el Norte de México y en el Sur de Estados Unidos. Son un grupo que son una auténtica leyenda porque llevan tocando 40 años, han vendido 35 millones de discos y reflejan el sueño americano de cualquiera de sus admiradores. Ellos llegaron como espaldas mojadas a Estados Unidos, sin nada, su padre era un mariachi, y ahora van con su yet privado a todos lados, tienen unas mansiones al lado de San José y representan el sueño americano para estas masas de inmigrantes.

¿El sueño americano a usted también se le ha cumplido?

Se me ha cumplido mi sueño porque mi sueño americano viene un poco de la influencia de mis hermanos mayores que me han alimentado con sus sueños particulares. El mayor a nivel literario porque leía a Jack Kerouac, Henry Miller y toda la literatura de vanguardia del Siglo XX americano, pues tenía gana de conocer esa escena. Con mi hermano segundo, que trabaja y vive aquí y estuvo de guitarrista con Franky Franky, toda la música que mamé de crío desde los siete u ocho años hasta la adolescencia viene de él, Janis Joplin, Grateful Dead y todo eso te llena la cabeza de sueños, como ir a Los Ángeles, y mi sueño se ha cumplido, porque he pasado de vivir en un edificio pegado a otro, trabajando como un loco y cuando tenía 37 años me pregunté: «¿Esto es mi vida?» y pensaba: «Me resisto». Entonces me lié la manta a la cabeza, me cogí un avión y me fui. Y ahora vivo en una casa maravillosa, en medio de un bosque, encima de un arroyo, con un pianos, guitarras, amplificadores, con mi estudio, con una mujer alucinante que comparte todo mi ideal. Me relaciono con gente bastante alternativa, independiente y librepensadores de allí, lo cual es bastante alucinante, porque es un país muy mal educado, porque la educación es basura, no tienen afán por saber más, por saber qué es lo que pasa en el mundo. Ellos están hipnotizados por la industria del entretenimiento, que es fortísima. Todo el mundo está viendo la televisión, el cine, el fútbol americano o siguiendo la vida de las celebridades. Desde siempre en ese país ha habido una elite intelectual bastante espectacular y que ha movido desde los años 50 al resto del mundo occidental.

Su vida está allí, supongo que a día de hoy no se ve volviendo a Casas Ibáñez.

Por lo menos sé que tengo que cumplir un ciclo y sé que todavía me quedan de cinco a 10 años. Mi ideal sería trabajar en los dos sitios, pero conforme está la industria discográfica en nuestro país lo veo cada vez más complicado. No hay presupuestos, no se venden discos, y continúa cayendo a un nivel espectacular.

¿Internet es el gran culpable, aunque también le haya abierto una ventana a los grupos menos conocidos?

Para mí Internet es el mayor invento de la historia moderna. La industria discográfica está cayendo por Internet como el Titanic. Hay una generación que no sabe, ni quiere pagar por la música. Yo, en cierta medida, celebro Internet, aunque esté arruinando la industria que me da de comer. Desde un punto de vista creativo es maravilloso que un grupo pueda grabar su disco y hacerse oír ahí fuera.

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