La celebración del popular rastrillo y el Día del Orgullo Manchego se han convertido en una tradición dentro del programa festivo del Carnaval de Villarrobledo. Decenas de personas salieron a la calle ofreciendo diferentes parodias en torno a tradiciones arraigadas. La primera, el rastrillo, con la incorporación de numerosas y jóvenes agrupaciones carnavaleras, la segunda, el Día del Orgullo Manchego, con la veteranía de carnavaleros que a lo largo del tiempo han sabido transmitir el buen humor durante estas fechas.
La emblemática Plaza Ramón y Cajal, convertida en el escenario mágico de la gran fiesta acoge el espíritu carnavalero hasta bien entrada la madrugada. Con el rastrillo y el Día del Orgullo Manchego, los carnavales se sitúan en el ecuador de la Semana Grande.
La jornada del Orgullo Manchego comienza a celebrarse desde el mediodía con la comida solidaria la Asociación de Alzheimer y Otras Demencias Seniles. Trabajadores y socios de la entidad de auto ayuda preparan para el público un suculento plato manchego que acompañan con los buenos vinos de la tierra y un baile fin de fiesta que continúa por la noche con la incorporación de centenares de personas vestidas con el típico atuendo manchego; el blusón, la boina y el pañuelo a cuadros anudado al cuello.
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