Cristóbal anima a buscar empleo en la biotecnología y en todo lo relacionado con internet.
Dicen que la primera víctima de una guerra es la verdad. ¿Y de la crisis? «Puede que también», sostiene este bloguero que confía en que aprendamos algo.
De haber ganado Rajoy en 2008, ¿hubiese puesto en marcha un plan de ajuste?
No lo creo. Su partido fue el de España va bien, que son los inicios del problema que tenemos ahora, la burbuja inmobiliaria y de crédito. Zapatero tampoco lo hizo, a pesar de que desde la oposición la criticó.
¿Cuál ha sido el gran error del Gobierno?
El principal fue el no retirar el champán en medio de la fiesta. Otro, compartido por casi todos los líderes mundiales, fue negar primero la crisis, después la profundidad y duración de la misma, e intentar solucionar la deuda con más deuda.
¿Y el mayor acierto?
Aumentar el presupuesto para I+D, aunque se han reducido también esas partidas.
¿El PP hubiese tomado las mismas decisiones impopulares que el Gobierno -y no hablo de plazos, ojo-?
Hasta hace unos meses no estoy seguro, pero en estos momentos haría lo mismo que está haciendo Zapatero. Hay quien dice que la economía española está intervenida. Yo no lo diría así, pero es cierto que ahora está coordinada con la europea. Hemos perdido soberanía en ese sentido.
Ya nadie tiene dudas de que lo peor está por llegar. ¿Pero hasta cuándo? Y lo más importante:¿Qué?
El hasta cuándo no lo sé, pero creo que la economía seguirá cayendo todavía un tiempo. El ajuste no ha terminado. La Bolsa ha perdido ya un 30% de valor desde que comenzó la crisis, que es, básicamente, de deuda. Ylo peor es que se ha intentado solucionar desde hace dos años con más deuda, hasta que se ha llegado al límite. Ya no quedan más medidas públicas que tomar con el viejo esquema de funcionamiento del sistema, por eso creo que estamos en una crisis sistémica. El qué es lo que ya ha comenzado pero aumentado, más paro, más empresas que cierran, menos gasto público de todas las administraciones, más impuestos, más austeridad, más eficiencia, pero, sobre todo, hay una cosa que creo que debemos asumir: los tiempos de vivir a crédito, el consumismo creciente, incluso el despilfarro, no van a volver. Nunca.
Una revolución en toda regla.
Tendremos que cambiar de valores. Menos individualismo y más cooperación entre personas, empresas, administraciones, incluso regiones y países. Las familias, las empresas, los gobiernos, tendrán que hacer un lista con todos sus gastos e ingresos para ajustarse, no parece lógico que la solución sea recortar un tanto por ciento en cada partida de gasto, hay que hacer una lista de los mismos y seleccionar.
¿Es comparable está situación al crack del 29?
Hay que revisarlo. Si cometemos los mismos errores, lo previsible a corto plazo es un aumento de la ira social. Comenzará el sálvese quién pueda, incluso a nivel internacional con el proteccionismo, el nacionalismo, el populismo... En los años 30 eso degeneró en el surgimiento del fascismo y el nazismo hasta llegar a la II Guerra Mundial. Tras esa tragedia los líderes mundiales se reunieron para diseñar el modelo económico y político que ha funcionado hasta ahora, pero que ya no. Hay una alternativa: cooperación. Por ejemplo, llegando a un acuerdo internacional similar al de 1945. La crisis es mundial, y solo tiene solución adecuada de manera coordinada internacionalmente.
Merkel no se fía de los buenos números y se aferra a la rigidez pese a que su popularidad sigue cayendo.
Ella sabe mejor que nadie que este repunte es temporal.
¿Le sorprendió el fracaso de la huelga de funcionarios?
No.
Hay un agravio comparativo entre este 29-S y el parón sufrido por el PP. Huele un poco, ¿no?
El sindicalismo español es demasiado institucional, muy dependiente de las ayudas.
La subida del IVA ya está causando estragos.
Es que no queda más remedio que aumentar los impuestos. Con Aznar se bajaron porque es lo propio de la derecha, y después Zapatero también lo hizo porque «era de izquierdas». Eso se ha acabado. La recaudación pública por impuestos está disminuyendo y la capacidad de endeudamiento está agotada. Hay que subirlos, no para mejorar los servicios públicos sino para mantenerlos. Se pueden bajar unos pero alzar otros. Pero antes, los Gobiernos deberían ajustar los gastos al máximo, eliminando los innecesarios y gastando de manera más eficiente.
¿Ve un gran pacto de Estado?
Es inevitable. Con PP y PSOE, quizá con apoyo de CiU, y al que irían invitados la patronal y UGT y CCOO. La política económica del Ejecutivo la marca cada vez más Bruselas y en 2011 los presupuestos pasarán la censura previa de los técnicos de la UE. Sería deseable un pacto mayor, de todas las administraciones.
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