Impulsan una cooperativa para envejecer de forma activa

M.M.B - lunes, 4 de febrero de 2019
Impulsan una cooperativa para envejecer de forma activa
En Villamalea ocho parejas buscan socios que quieran sumarse a esta iniciativa de vivienda colaborativa, donde pasar una vejez alejada de la soledad, sin perder su autonomía y no ser una carga para sus hijos

Envejecer, no languidecer. Es su filosofía. Son ocho parejas, hasta ahora todos ellos de Villamalea, que se han decidido a construir una cooperativa de viviendas donde disfrutar de sus últimos días de vida, en compañía y de forma activa. Buscan personas afines, en pareja o en solitario, de entre 50 y hasta 75 años, que se unan a su proyecto. Lo han bautizado Vacaciones Permanentes, más que elocuente. 

«No me quiero morir en una residencia aparcado», dice rotundo Enrique Martínez, a quien junto a otros amigos empezó a rondarle esta idea hace ya diez años. Todavía activos en su vida laboral, vislumbran la fecha de la jubilación y es ahora cuando de verdad se han decidido a darle forma. 

No son pioneros. En España funcionan un puñado de experiencia de cohousing senior, que no es otra cosa que un complejo de pequeñas viviendas, de no más de 50 metros cuadrados, pensadas y adaptadas a personas a las que les aguarda la inevitable merma de facultades que trae consigo la edad, y con unos servicios comunes de cocina, lavandería y limpieza, entre otros, que les faciliten la vida. Defienden que convivir en este último trayecto vital en compañía y ayudándose unos a otros, es más enriquecedor que la soledad del hogar, la frialdad de la residencia tradicional o la pérdida de autonomía que conlleva irse a vivir con los hijos.

Los promotores han estado visitando otros complejos similares, ya en funcionamiento, «hemos hecho turismo de asilos», dicen con humor. Y se quedan con dos referentes, la cooperativa Trabensol, que se construyó en Torremocha del Jarama (Madrid) y el residencial Santa Clara, en Málaga, también cooperativa. Tratándose de Villamalea, el pueblo cooperativista por excelencia, no dudan en adoptar estar fórmula jurídica. 

Uno y otro nacieron de forma distinta y tienen distintas condiciones. En Trabensol muchos socios vendieron su piso para adquirir uno de esos apartamentos en los que jubilarse pues la construcción resultó más cara, por el suelo y por su calidad, es un edificio bioclimático con geotermia incluida y a una hora de Madrid. En Santa Clara, las viviendas fueron más económicas, pero el gasto de mantenimiento es más elevado pues tienen un buen número de empleados para satisfacer los servicios que ofrecen a los inquilinos.

Sea con un modelo u otro, en Villamalea la decisión de ir adelante está tomada. Les queda encontrar compañeros de viaje, serían entre 50 y 60 cooperativistas, no más, de ahí que inviten a personas interesadas a contactar con ellos. Queda por resolver también la ubicación de las viviendas en las que se jubilarían. Entre las ocho parejas de promotores, buena parte se inclinan por buscar un solar cerca de la costa, no en primera línea de playa porque sería muy costoso, pero sí más cerca de la línea del mar para así disfrutar de un mejor clima todo el año. «Cuando lleguemos a viejos, nuestros padres ya no estarán en el pueblo y nuestros hijos vete tú a saber por dónde andarán», dice CésarDíaz, uno de los promotores que se decanta por alejarse del frío manchego. 

La ubicación está aún por decidir, aunque ya han rastreado posibles localizaciones. Buscan un terreno rústico de entre 15 y 20.000 metros cuadrados y un ayuntamiento que entienda que «esto no es un negocio, que aquí no hay ánimo de lucro» y les facilite la tramitación.

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