El juego más solidario

A. Díaz
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La ONG Maná Ayuda al Desarrollo convirtió el Parque de Abelardo Sánchez en un espació para la imaginación y el apoyo, con el lema 'La voz de los dis-capacitados'

La ONG Maná Ayuda al Desarrollo convirtió el Parque de Abelardo Sánchez, frente al colegio San Fernando, en un auténtico espacio de juego solidario, en el que los niños disfrutaron de numerosas actividades y talleres, atendidos por monitores, y además se «empaparon» de la problemática y el día a día que viven otras personas, de ahí el lema de la jornada, La voz de los dis-capacitados, como cierre del Año Maná, Un día para la paz.

Más de 250 niños, acompañados por su padres y familiares, se acercaron al parque para disfrutar en una tarde espléndida. La coordinadora, Carmen García, confirmó a La Tribuna de Albacete que  «como se puede ver con esta jornada de sensibilización, acercamos la problemática de las personas con discapacidad a los niños y sus familias».

En la preparación colaboraron Afaeps, Asprona, Frater, Aicclam, Asociación Desarrollo, Grupo Amiab, Aspas y ONCE, por lo que cada una montó un juego y taller,  por lo que los niños pudieron seguir un circuito con antifaces, para darse cuenta cómo se mueven las personas ciegas; disfrutaron del baloncesto en silla de ruedas, y tuvieron un juego de mesa que mostró una ciudad, con barreras arquitectónicas. Los pequeños aprendieron su nombre en lengua de signos y se pudieron acercar a la realidad de la enfermedad mental, a través de un puzzle preparado por Afaeps. Asprona por su parte, hizo pintura de caras a los niños más atrevidos y Asociación Desarrollo preparó una serie de secuencias con pictogramas y un vídeo de sensibilización y no faltó un juego de lectura labial y adivinación de frases.

Maná invitó a los chavales a trabajar el modelado con los ojos tapados y participaron en otro taller de imanes con goma eva, siguiendo la motivación de la actividad, el cuento de integración que centró toda la jornada, Por cuatro esquinitas de nada.

Remarcó Carmen García la importancia del mensaje que transmitían todos los juegos, «porque  no se tienen que adaptar las personas con discapacidad, nosotros somos los que tenemos que adaptar nuestros ritmos  y espacios físicos, la ciudad, para que todo el mundo quepa». Los niños aportaron también un pequeño donativo, tres euros, con merienda incluida, para recaudar fondos para un proyecto en Nicaragua, Del fuego a la cocina.