Gilles Lellouche

Lellouche: "Mi comedia no es 'The Full Monty'"

Juana Samanes - sábado, 12 de enero de 2019
Lellouche: "Mi comedia no es ‘The Full Monty’"
Actor y cineasta. A pesar de su larga carrera como intérprete, el realizador deja muy claro que dirigir esta película ha sido su mejor experiencia profesional

En Francia, Gilles Lellouche es uno de los actores más conocidos porque ha participado en más de 50 películas desde que debutó ante la cámara en 1995, largometrajes como Pequeñas mentiras sin importancia o El primer día del resto de tu vida, también tuvieron una buena aceptación en España. Esta misma semana estrena su ópera prima como director, una comedia dramática titulada El gran baño.
¿Cuál es el germen de esta comedia? 
Mi objetivo era hablar de la inmensa soledad del hombre contemporáneo provocada por muchas cosas. Quería hablar de gente, que tiene una edad incierta y reflexiona sobre qué le queda. Y creo que es la calidez humana. 

Y, de ahí, ¿cómo surgió lo de la natación sincronizada, que suele ser una disciplina más propia de mujeres?
Buscaba un deporte que practicaran aficionados, donde se comparte y se mezclan las clases sociales, las razas e, incluso, las religiones. Así que quería hablar de uno que fuera poético y que pudiera parecerse a una comedia musical.
Supongo que en ese contexto daba más juego que las entrenadoras fueran dos mujeres, por el tema de la lucha de sexos, algo muy explotado en el género de la comedia.
No me lo plantee nunca como una lucha de sexos, sino al revés. Quise jugar a que ellos, al hacer natación sincronizada, se feminizaban y ellas, al entrenar, se virilizaban. 
En España se anuncia su comedia, como el Full Monty francés. ¿Le agrada esta comparación?
The Full Monty me gusta mucho, me parece muy  buena, pero sigue siendo una película muy inglesa, donde hay una carga social, luchan por su fábrica. En mi película no, ellos nadan solo por su causa, para hacer un electroshock en una vida especialmente plana.
El filme trata de unos perdedores que se arriesgan a perder el miedo al hacer algo impensable. ¿Ese es uno de los mensajes fundamentales?
Yo no veo a mis personajes como perdedores, sino como seres humanos normales, como somos todos nosotros, aunque he agrandado los rasgos para que sean más empáticos. Como resumo un círculo puede entrar por un cuadrado y al revés. 
Usted se ha rodeado de un reparto de intérpretes y actores de lujo. ¿Lo complicado fue trabajar en el agua?
Para ser honesto nada ha sido difícil. Se entrenaron mucho para la natación sincronizada, estuvieron cuatro meses acudiendo a la piscina, dos días a la semana, para aprender y repetir las coreografías. 
¿En algún momento se planteó ser uno de esos individuos que hacen natación sincronizada?
Nunca me lo planteé porque tenía demasiado trabajo como director y guionista, y ellos entrenándose. Realmente, son dos oficios muy diferentes y, con sinceridad, tampoco me veía dirigiendo la película en bañador.
Se le conoce en España por su faceta de actor. ¿Va a seguir intentando compaginar ambas facetas, de intérprete y director?
Sí, para mí dirigir esta película ha sido la experiencia más interesante, la más magnífica de mi vida profesional, la que me ha aportado más.
Me deja usted admirada con esa afirmación porque usted tiene un carrera como actor larga y plagada de éxitos.
Cuando uno llega a cierta edad, tiene ganas de estar en el proceso de creación, en el rodaje, en el final, tener sus palabras, sus gustos, tomar sus propias decisiones.

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