Juan Antonio Mínguez

«Cuando me miro ya no me veo sin rastas, barba o pendientes»

Belén Monge Ranz - domingo, 9 de diciembre de 2018
Juan Antonio Mínguez es el párroco 'heavy' de Jadraque - Foto: Javier Pozo Peño
Es un cura rompedor. Lleva rastas, pendientes, barba de pope, nunca usa clériman y no descarta hacerse un tatuaje si se lo pide el cuerpo. Muchos le conocen como el 'padre heavy metal'. Le chifla esta música, el flamenco, la guitarra, y el boxeo.

¿Sacerdote, padre, cura, ¿cómo prefiere que le llamen?
Los chavales me llaman padre Juan. De joven me llamaban El Drogas por el cantante de Barricada.
¿Cómo le surgió la vocación?
El cura de mi pueblo me preguntó si quería ir al seminario y lo vi como algo exótico. Hasta los 23 años no tuve claro que quería ordenarme, pero ya llevo 19 años de cura y creo que he acertado en este camino.
Es un claro ejemplo de que el hábito no hace al monje. Tiene la imagen de un pope ortodoxo.
No visto de clériman ni de negro. Hace mucho tiempo vestía de oscuro pero con calaveras (risas). Hoy, he pasado a los vaqueros y sudadera, y llevo rastas, barba, dos pendientes en la oreja izquierda y tres en la derecha (más risas). Cuando llegas a un pueblo con estas pintas se produce un choque, pero en la misas no hago nada extravagante, soy bastante tradicional. Cuido la liturgia y trato de hacer la homilía inteligible y no muy larga pensando en el frío. Mi aspecto responde a un momento contestatario, rupturista y provocador. Me he metido en este rol, y cuando me miro ya no me veo sin rastas, barba o sin pendientes. Si un día me afeito, mis feligreses no me reconocerían.
¿Ha recibido algún toquecito del obispo Atilano Rodríguez por su imagen con rastas y pendientes?
Ni del actual obispo, Don Atilano, ni anterior, Don José. Ninguno me ha dicho nada de mis pintas. En este aspecto han sido bastante abiertos de mente aunque en otras cosas pudieran no serlo tanto. Pero ello no significa que haya curas que me digan: «¡Qué pintas llevas!».
¿Su afición al heavy metal de dónde le viene?
Con 14 ó 15 años cayó en mis manos una cinta de los Stripper y me flipó, sobre todo la guitarra eléctrica. Luego, empecé a escuchar Mecánica Anthrax, rock transgresivo...; siempre he ido más por una música un poquito dura, pero vas evolucionando y, aunque llevo a grupos de estos en el coche, ahora escucho mucho flamenco. A Tomatito, Paco de Lucía, Vicente Amigo y Gerardo Nuñez.
¿El heavy metal es una música crítica con vocabulario satánico que no parece ir con el sacerdocio?
Es verdad que hay grupos de heavy que se creen lo del satanismo; otros son postureo, pero también hay cristianos, e incluso algún cantante lleva tatuado a Jesús. Con la rebeldía de los 16 ó 17 años el heavy metal es lo que te engancha por la forma de entender la vida y moverte, pero llega un momento en que observas que su crítica es destructiva. En este momento toco más la guitarra flamenca española que la eléctrica.
¿Entre sus temas favoritos hay un título curioso: Dios nos odia a todos?
Es un temazo de Slayer. Siempre se ha dicho que era una banda satánica, pero cuando hablas con el cantante, Tom Araya, se declara católico, y el guitarrista es ateo.
¿Cómo es el trabajo de un párroco de pueblo en una zona bastante despoblado?
Jadraque tiene 1.400 habitantes. Aunque hay niños, jóvenes, matrimonios y gente mayor, es cierto que estos pueblos están cada vez más despoblados. Entre semana están de aquella manera pero cuando tenemos que hacernos más presentes es durante los fines de semana. Ser sacerdote no se limita a decir misa o hacer celebraciones litúrgicas, hay que hacerse presente en la vida del pueblo. Por ejemplo, si este puente me invitan a la matanza, se va, y si hay que tomarse una cerveza o unas migas, se toman. La gente debe ver que el cura no solo va a decir la misa y desaparece sino que está en las alegrías y las penas del pueblo como uno más, y eso es lo que yo lo intento y también lo que me gusta.
¿Se considera un cura enrollado al que su aspecto le ayuda a enganchar a nuevos fieles para la Iglesia?
No se si soy un cura enrollado (risas), pero intento ser una persona accesible y cercana. Si hay que tomarse una cerveza en el bar, me la tomo. Siempre hay algún sector que te cuestiona aunque no te critique, pero creo que trabajando y siendo cercano, te los ganas. Es cierto que hay quien te dice: «¡ay sus pintas. padre; sus pintas!», y yo les digo: tendréis que rezar mucho por mí, porque perfecto no soy. Pero también he de decir no son siempre los mayores, sino personas de una determinada línea eclesial a quienes les gustaría que llevara el clériman.
No se tampoco si social pero si soy muy sociable. En todo caso, creo que la asistencia a misa no ha subido en el pueblo desde que yo estoy, aunque si la cercanía. Ven al cura de otra manera y eso es un paso.
Si le invitan, participa, incluso, en las ceremonias musulmanas.
En Jadraque hay católicos, musulmanes, ortodoxos .....Yo no quiero convertir a nadie al catolicismo ni al cristianismo. Creo que los musulmanes y los ortodoxos, practicando su propia religión pueden ser buenas personas. No tengo ningún problema en participar en sus celebraciones para ir recortando distancias.
¿Para oficiar la misa se pone la casulla?¿Se viste de cura?
Me visto con alba y estola porque me ayuda a meterme en el papel de cura; igual que cuando uno va a practicar deporte se pone el chandal. Me quité la tirilla recién ordenado y sólo me la he puesto en Roma. Para entrar en el Vaticano y decir misa. Pero si me la tengo que poner un día, me la pongo, igual que las camisas blancas, que me las guarda mi madre.
 ¿La Iglesia requiere aires frescos?
Creo que sí, que tenemos que actualizarnos. La liturgia es muy importante y tiene valor de siglos, pero tenemos que hacer inteligible lo que hacemos en el altar. Muchas veces usamos un lenguaje hermético que no llega. Tampoco es lo mismo una boda que un funeral; aunque, por desgracia, lo que más hay hoy en muchos pueblos son funerales.
Hay también menos curas. Pero pienso que puede ser un momento histórico y una oportunidad para que los laicos tomen su lugar en la Iglesia, sobre todo en ministerios y diáconos permanentes. En otras diócesis ya se da. Me refiero a gente casada que pueda ordenarse de diácono;y aunque no puedan oficiar misa o confesar, pueden celebrar otros sacramentos.
Acaba de iniciarse el Sínodo en esta Diócesis. ¿Era necesario?
Una cosa a la que hay que hincar el diente en este Sínodo es a la Pastoral de Movilidad. La gente se mueve mucho y nos tenemos que adaptar a ello. Acudir a las carreras, al fútbol, montar en bici ...Tenemos un reto. Tal vez habría que pensar en ofrecer momentos de silencio, recogimiento, meditación cristiana para enganchar a los jóvenes, y no tanto ritual. Creo que la religión tiene que estar en la escuela pero, tal vez, no tendría que ser confesional sino que cada año se estudiase una. Una de mis grandes pasiones es la religión como misterio, y creo en un ser superior que me ama.
¿Cómo ve la inmigración?
Es un tema complicado. Está creciendo cada vez más la xenofobia. En Jadraque estamos redefiniendo Cáritas para crear gente sensibilizada que luego sensibilice. Hay mucho bulo. Pienso que a través de las redes sociales se está haciendo muchísimo daño con imágenes o mensajes que son mentira.
¿Está en las redes sociales?. ¿Debe usarlas la Iglesia?
Tengo facebook, whatsapp e Instagram y aunque no lo uso demasiado, creo que hay que estar en el mundo porque hay chavales con los que si no es así, no conectas.
¿Tiene alguna opinión política?
Intento no meterme, pero algunos están en los mundos de Yupi.
¿Se acaba de responsabilizar de llevar la Pastoral a los presos?
Aunque en Guadalajara ya no hay cárcel, sí hay presos de la provincia en otras prisiones y aunque llevo poco tiempo, estoy encantado.
¿Cómo se lleva la Pastoral a asesinos, psicópatas como el de Pioz, Patrick Nogueira?
Cuando estuve en Madrid había curas que atendían a psicópatas y yo me decía: ¡esta gente son unos buenistas! No sé aún como reaccionaría, pero si me lo pidieran...
Algunos no quieren que haya capellanes en las prisiones.
Creo que no se van a atrever a quitarlos porque todos saben que se hace una gran labor, que no se haría, o costaría mucho dinero, si no la hiciera la Iglesia.
Tiene un tremendo parecido con el cineasta Santiago Segura.
En un combate de boxeo al que fui con otro cura un señor me confundió con él y me grito: ¡Santiago, Santiago! y me pidió una foto. Le dije que no era pero me hice la foto con él.
¿Su gusto por el boxeo?
Me vine de cuando estuve en Molina. Practico el Kick Boxing para estar un poco activo.
¿Le falta llevar un tatuaje?
De momento no llevo, pero lo mismo ahora que voy a la cárcel -donde va a atender presos- me hago uno. Quede con un amigo que antes de los 40 nos tatuaríamos y ya los he pasado; nunca se sabe.
No lo prohíbe la Iglesia.
Claro que no. Además, las prohibiciones están para saltárselas. Pero si me hago uno, será grande, de medio brazo o en el pecho. Me puse un pendiente y ahora llevo cinco; llevaba crucecitas y ahora son dilatadores. Creo que no me lo he hecho porque aún no me identifico con ninguno y dejar algo marcado para siempre...
¿Cree que a Dios le gustará el heavy metal?
Si es buena música le tiene que gustar de cualquier estilo (risas).

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