La Tribuna de Albacete
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El Sagrado Corazón, muy arraigado en la vida local

Redacción - domingo, 9 de noviembre de 2014
Comedor social de la institución benéfica Sagrado Corazón de Jesús. - Foto: Arturo Pérez
La Casa de Albacete cumple 50 años desde que fue inaugurada el 25 de octubre de 1964

El 50 aniversario de la institución benéfica Sagrado Corazón de Jesús se ha celebrado con una eucaristía presidida por el obispo Ciriaco Benavente, dando gracias a Dios por esta Casa que acoge y atiende a personas muy pobres, enfermos crónicos e impedidos (mayores y jóvenes), que no tienen quien pueda atenderles. Una labor que está haciendo mucho bien, también porque a lo largo de estos 50 años ha ido despertado en nosotros la solidaridad y la preocupación por los demás, ayudándonos a ser un poco mejores.
Ciertamente, la institución benéfica del Sagrado Corazón de Jesús está muy arraigada en la vida de Albacete, y goza del cariño, simpatía y admiración de los albacetenses, de manera muy especial por parte de quienes conocen a los enfermos y disfrutan de estar con ellos. Los acogidos -el tesoro de la Casa- son personas que han sufrido mucho, que han pasado por dificultades económicas, soledades y rechazos.
Son más de 100 los voluntarios que, organizados en grupos y turnos, viven la alegría de darse y servir a los demás, colaborando con las religiosas de la Casa, bien en las múltiples labores de atención y cuidados a los acogidos -unos 30 en la actualidad y que conviven formando una familia-, o bien en el comedor social, al que acuden a desayunar y comer una media de unas 150 personas a diario, emigrantes y gente muy necesitada de Albacete. En los veranos, ha habido días en que se han llegado a dar hasta 320 comidas.
Hacer el comedor social fue una decisión de las Hermanas de la institución del Sagrado Corazón para poder atender adecuadamente a las personas que acudían a ellas pidiendo comida, y que cada vez eran más. D. Luis Marín, capellán durante 30 años de la Casa y anterior vicario general de la Diócesis de Albacete, participó en las gestiones para la construcción de este comedor, inaugurado el día de San José de 2010.
La Casa también acoge a personas procedentes de África durante su estancia en Albacete, que son traídas por la Fundación Recover para ser operadas de corazón.
Pero el Sagrado Corazón de Jesús «mueve» mucho más en Albacete: son muy numerosas las asociaciones de vecinos, agrupaciones culturales, artísticas, deportivas, colegios, parroquias, colectivos profesionales, familias, instituciones locales, entidades públicas y privadas… muchísimos particulares y personas también que de forma anónima, ayudan a la Casa del Sagrado Corazón, que es conocida popularmente como Cotolengo y que no tendría que ser nombrada así, dado que ésta es otra congregación religiosa.
Gente de fe y también que no cree, que colabora de una manera u otra (organizando actos benéficos como conciertos; participando como asistentes en éstos; recogidas de alimentos; haciendo una compra especial para donarla, etc.) Como ejemplos, tenemos la campaña del kilo, el litro y la lata de la parroquia de San José, que viene haciéndose hace 30 años y el Festival Taurino, que ha alcanzado ya su 25 aniversario.

La Divina Providencia. María Eugenia Gutiérrez Marín, una de las hermanas que ha estado en la Casa de Albacete, cuenta que «estamos viviendo este aniversario con muchísima alegría y con un corazón muy agradecido, en primer lugar a Dios, porque él ha hecho posible esta obra a lo largo de 50 años; por tantos voluntarios y colaboradores y en general a la ciudad de Albacete, que se ha volcado con nosotras».
«Nuestro carisma es la confianza absoluta en el Sagrado Corazón de Jesús y esto nos lleva a vivir de la Divina Providencia, bajo la protección maternal de la Virgen. En todo este tiempo se ha notado la mano de Dios: hemos visto como Él ha ido moviendo los corazones de tantas personas. Como decía la madre Rosario Vilallonga, nuestra fundadora, el Sagrado Corazón sería el encargado de mover los corazones de las personas para hacer posible el sostenimiento de esta Casa y así ha sido».
La fundación de la Casa de Albacete se debe a la generosidad de Francisco de Paula Serra Martínez, que conoció la Institución del Sagrado Corazón a través de la familia Villar, que tenía una hermana religiosa, Dolores Villar, en la misma. Desde el día 10 de mayo de 2014, esta Casa está siendo administrada por las Hermanas de Nuestra Señora de la Consolación y la institución benéfica del Sagrado Corazón de Jesús sigue manteniendo la titularidad, en el marco de un proyecto de cooperación entre ambas congregaciones, ante la escasez de vocaciones, que permite la continuidad de esta obra tal como se venía haciendo, viviendo de la Divina Providencia.

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