Norberto López Amado

«La película está dedicada a la gente que se juega la vida»

A.D - viernes, 14 de diciembre de 2018
«La película está dedicada a la gente que se juega la vida» - Foto: José Miguel Esparcia
El director Norberto López Amado visitó la Filmoteca de Albacete para presentar su última película, El cuaderno de Julia, y mantener un coloquio con el público que llenó el cine Capitol.

¿Esperaba esa fabulosa respuesta a El cuaderno de Sara, con un millón de espectadores?
No. Sabía que era una película dura y teníamos ciertos temores. El boca a boca nos sorprendió a todos, esperábamos una taquilla que no fuera mala, porque era una película apoyada por Telecinco, y en este caso, la sorpresa fue maravillosa. 
¿Por qué le atrajo este proyecto?
Este proyecto fue un encargo que viene de Javier Ugarte, que llevaba un tiempo con la idea de hacer una película sobre el coltán y Telecinco me encargo ese proyecto, con producción de Ikiru Films, Edmon Roch, un productor maravilloso y tuvimos la valentía que irnos al Congo, a ver de primera mano lo que ocurría allí. 
El guión, de Jorge Guerrica, se hizo a partir ese nuestro viaje para ver de primera mano lo que se hace allí, que es realmente durísimo.  
Imagino que todo eso, esa sorpresa,   fue luego a la película. 
Lo que más me sorprendió de ese viaje es realmente, la tremenda distancia que hay entre el primer mundo y el tercero. La gente de allí vive con una pobreza extrema, pero sin embargo tienen algo dentro que les hace como muy especiales, una especie de inocencia. Tenía la sensación de volver a la España de los años 70, una cosa un poco extraña, un lugar donde sentía el tiempo parado, pero la gente tenía una inocencia que aquí hemos perdido.  
¿Cómo fue el rodaje con un equipo tan importante?
Aquello fue una locura, una experiencia impresionante. La gente en África se volcó con nosotros, rodamos en sitios complicados, muy bonitos, con gente que nos vigilaba por si teníamos problemas. 
La mayor parte se rodó en Uganda, aunque simulase el Congo, porque en el Congo era imposible sacar una cámara, nos hubieran extorsionado o, directamente matado. Yo en el Congo pasé mucho miedo localizando y la película está dedicada a la  gente que se juega la vida todos los días para que el mundo sea algo mejor y hasta que no vas allí, no eres consciente. Piensas en cómo  trabajan las ONG que ayudan a niños soldado, se meten en sitios donde a los blancos, que nos llaman musungu, pero hay gente que lo dice en positivo y otras veces el musungu es el explotador. De repente, según miren, o el tono que emplean, cambia radicalmente. Ir al Congo, a Ruanda, es una experiencia vital en mi vida. La película, no sólo fue un viaje cinematográfico, fue un viaje personal, lleno de emociones enormes.   
Además, venía de otro éxito con La decisión de Julia. 
Era una película pequeña, más personal, que fue una maravilla. El cine para mí no es grande o pequeño, son las historias que cuentas. 
(Más información en la edición impresa)

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