Una provincia en números rojos

Maite Martínez - lunes, 24 de diciembre de 2018
Una provincia en números rojos
Solo en la capital y en cuatro pueblos hubo más nacimientos que muertes en 2017, año en el que hubo 13 localidades sin natalidad

Su escuela no pudo abrir en septiembre. Solo dos niños corren por las calles de La Recueja, así que este curso tuvieron que cerrar el cole, «nos faltó un niño, con tres hubieran dejado la escuela», apostilla Pedro Jiménez, el alcalde de La Recueja, uno de los pueblos de la provincia donde hace años que no se escucha el llanto de un bebé. «La gente joven se marcha a Albacete a trabajar, de los 260 empadronados que tenemos  hay por lo menos 30 que no viven aquí entre semana, los que quedamos somos jubilados». Es el retrato que hace el regidor de esta pequeña población, que se fija en el turismo como la única opción económica de dar vida al pueblo, «porque en la agricultura no», dice el alcalde, «ahora con los tractores entre tres o cuatro llevan todo el campo del pueblo». 
En La Recueja no nace nadie hace tiempo, pero sí que hay fallecidos. El año pasado, sin ir más lejos, murieron cuatro vecinos. El saldo no puede ser más negativo. «Siempre que llega el invierno muere alguien», se resigna el alcalde. El resultado es una pérdida natural de población que difícilmente se compensa, «como no venga alguna familia de inmigrantes no creo que podamos volver a abrir el colegio». 
El retrato de La Recueja no es único. Masegoso, Villa de Ves o Villatoya tampoco han tenido ningún nacimiento desde el 2014 y, sin embargo, han despedido a algunos de sus vecinos. No son los únicos municipios donde los nacimientos escasean. En 2017, la última estadística oficial de nacimientos hecha pública hace unos días, hubo 13 localidades de la provincia en donde no hubo ningún bautizo que celebrar y, por contra, sí que hicieron algún que otro entierro. Solo en Golosalvo se dio la circunstancia de que no nació nadie, pero tampoco murió nadie. Por tanto se quedaron igual que estaban. Con saldo vegetativo cero también se quedaron El Ballestero, Balsa de Ves y La Herrera, pues en estos pueblos murieron las mismas personas que nacieron. Solo en cinco municipios hubo más nacimientos que fallecimientos. La capital tuvo un saldo positivo de 302 habitantes, pero también en Caudete ganaron cinco habitantes, en Chinchilla 12, en Robledo dos y en La Roda uno. 
En el resto de la provincia sí que hubo nacimientos, pero insuficientes para compensar los fallecimientos. Su crecimiento vegetativo entró en números rojos y se quedó en negativo. El Instituto Nacional de Estadística (INE) lanzó la voz de alarma hace unos días, en este saldo de nacidos y muertos, en el primer semestre de 2018, España había perdido 46.590 habitantes. Era el dato más negativo en los últimos 77 años, es decir, desde 1941 que es cuando registra esta serie. 
La provincia, entró en ‘números rojos’ de población hace cinco años. Hasta el 2013 los nacimientos habían compensado las muertes. En 2014 se produjo un cambio de tendencia, se registró un saldo vegetativo de -0,36 personas por cada mil habitantes y desde entonces no ha parado de aumentar: -0,57 en 2015,  -0,79 en 2016 y -1,32 en el 2017. El dato del primer semestre del 2018, que es el que se acaba de conocer, no es nada halagüeño. De enero a junio nacieron 1.472 personas en la provincia, pero murieron 1.988. El resultado es un saldo negativo de 516 personas, ahí es nada. 

Compartir en Facebook
Compartir en Twitter
Grupo Promecal
La Tribuna de Albacete se basa en el Sistema de Gestión de Contenido desarrollado por Escrol
Auditado por Logo OJD