Carmen Conesa: «El teatro siempre ha sido mi tabla salvavidas»

V.M.
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Carmen Conesa (Barcelona, 1960) comenzó muy joven su trayectoria teatral tras estudiar la carrera de Bellas Artes. Debutó en el cine con A la pálida luz de la luna (1985), de José M. González Sinde, aunque la popularidad le llegó con la serie televis

Carmen Conesa. - Foto: Metatarso

El rostro de Carmen Conesa se hizo muy popular a principios de los años 90 merced al éxito de la serie de TVE Las chicas de hoy en día, de hecho ella mismo reconoce que marcó un antes y un después en su carrera. Posteriormente, la actriz catalana pasó a centrarse en el teatro, con pequeñas incursiones en el cine y la televisión. Desde el pasado año se encuentra de gira por nuestro país con una nueva versión teatral de Las amistades peligrosas, dirigida por Darío Facal, montaje que podrá verse mañana, a partir de las 21 horas, en el Teatro Circo de la mano de Metatarso Producciones. Veremos sobre las tablas a Carmen Conesa dando vida a una espléndida marquesa de Merteuil en un montaje que explora la integración de los contrastes que surgen de contraponer un texto clásico con un lenguaje escénico de alta dimensión plástica y visual de la obra. «Estoy encantada de regresar a Albacete, ya he estado varias veces en el Teatro Circo y me parece un escenario increíble, además el público siempre me ha acogido muy bien», confesaba a La Tribuna de Albacete.

¿Estamos ante una adaptación bastante innovadora del texto de Choderlos Laclos?

Es una adaptación muy fiel a la novela epistolar  y el director y los adaptadores han realizado un montaje donde todos los diálogos se lleva a cabo a través de las cartas. Sí es cierto que la propuesta escénica es mucho más valiente, arriesgada y provocativa, porque cantamos y tocamos instrumentos sobre el escenario... digamos que podría calificarse como una adaptación muy innovadora, rozando la performance. Creo que esta función merece ser vista por la gente joven, porque verán otra manera de hacer teatro y un camino que les puede inspirar a la hora de volver a las salas, algo a lo que suelen ser reacios.

Una obra que, por otra parte, goza de una total vigencia, ¿no cree?

Totalmente, estamos hablando de comportamientos universales y eternos del ser humano, donde se abordan los celos, el amor, la venganza, la crueldad, la pasión... estereotipos que se cumplen aunque no queramos. La falta de escrúpulos a la hora de conseguir objetivos para divertirse, a cargo de gente que tiene la vida solucionada, es algo que, desde luego, suena bastante actual.

¿Cómo ha abordado la singular relación entre su personaje, la marquesa de Merteuil, y el vizconde de Valmont, encarnado por Edu Soto?

Edu Soto es una persona y un actor extraordinario, además ha sido muy valiente, porque se incorporó a la función con sólo dos ensayos, debido a la imposibilidad de Cristóbal Suárez para seguir haciéndolo. Se incorporó de forma decidida al proyecto y, aunque le tenemos bastante encasillado en la comedia, hace un gran trabajo dramático.

¿Cuál ha sido la adaptación que más le ha convencido de esta compleja obra?

Evidentemente la película de Glenn Close y John Malkovich, dirigida por Stephen Frears, era imposible no tenerla en el disco duro de la memoria, además para mí Glenn Close es una de las actrices actuales más importantes. Debo confesar que no la he visto desde que empecé a hacer la función para no dejarme influir demasiado.

El planteamiento de este montaje, ¿tiende a la interactuación constante con el público?

Sí, es una obra muy directa y el público se siente implicado porque no paramos de hablarle y dirigirnos a él, es como si estuviésemos contando la historia directamente al espectador, haciéndole testigo directo del contenido de esas cartas.

Aunque la última etapa de su carrera haya estado vinculada mayoritariamente al teatro, ¿cómo conviven el resto de géneros en su trayectoria?

El teatro es el género que ha estado presente a lo largo de mi carrera, mucho antes que el cine y la televisión, digamos que siempre ha sido mi tabla salvavidas. Mi experiencia en la pequeña pantalla fue inolvidable, hay un antes y un después del boom de Las chicas de hoy en día, que registró audiencias de 11 millones de espectadores, me cambió la vida y propició poder hacer frente a otros proyectos.

¿Se plantea regresar a ellos?

Depende de las propuestas y que pueda encajarlos con los proyectos para teatro que en estos momentos es lo que me da para vivir. Cada medio tiene su mérito y su propia singularidad, lo bueno es dominarlos y alternarlos, siempre y cuando tengas oportunidad.

¿Algún proyecto nuevo sobre la mesa?

Por suerte ahora mismo tenemos por delante bastantes representaciones de Las amistades peligrosas, incluso una previsión de gira internacional. Tengo también un proyecto para el año que viene, El rey se muere, de Eugène Ionesco, todo ello debo compaginarlo con mis estudios en la UNED y con una próxima exposición de pintura en Barcelona.